Hay sabores que funcionan como una especie de memoria. El tomate es uno de ellos. Es bastante común escuchar: “los tomates de antes tenían gusto a tomate”, y aunque la frase suene a nostalgia, hay algo de cierto detrás. Durante miles de años se fueron seleccionando plantas según las características que interesaban: las más grandes, las más productivas, las más dulces o las que mejor se adaptaban a determinado clima. Pero en las últimas décadas, con una producción de alimentos cada vez más industrializada y cadenas de distribución cada vez más largas, se empezó a “pedir” otras cosas al tomate. Que todos fueran parecidos. Que maduraran al mismo tiempo. Que rindieran mucho. Que resistieran enfermedades. Que soportaran ser cosechados, embalados,…
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Fuente: lanacion.com.ar






