Durante décadas, los bares de Buenos Aires construyeron una identidad nocturna basada en la improvisación: entrar sin plan e irse cuando el cuerpo dijera basta. Hoy, esa lógica parece haber cambiado en algunos puntos de la ciudad donde los nuevos hábitos redefinieron las salidas nocturnasLA NACION realizó una recorrida de sábado por la noche y domingo a la madrugada por Palermo, Colegiales, avenida Corrientes y San Telmo para conocer cómo se modificó la nocturnidad en algunas de las zonas más emblemáticas de bares porteños.Medianoche en plaza Serrano“Eso de que Buenos Aires no duerme, ya fue”, dice Rocío, una joven de 28 años que ocupa una mesa en el bar Amores Tintos, en Palermo, junto a su amiga Juliana (26). Empleada…
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Fuente: lanacion.com.ar






