El partido ultraortodoxo Judaísmo Unido de la Torá (UTJ, por sus siglas en inglés), hasta ahora un aliado histórico de Benjamin Netanyahu, se negó este jueves a recomendar un candidato a primer ministro ante el presidente de Israel, Isaac Herzog, y dejó al opositor Gadi Eisenkot con una clara ventaja en el recuento de apoyos.
La decisión, tomada por los líderes espirituales de las dos facciones que integran el partido, privó a Netanyahu de siete votos que solía dar por seguros. Con el anuncio previo de Ra’am, un partido árabe islamista con ocho bancas, de que recomendará a Eisenkot, el ex jefe del Ejército suma 56 recomendaciones, frente a 46 para el primer ministro, según un conteo del Times of Israel.
Quiénes son los protagonistas
UTJ reúne a Degel HaTorah, que representa a los ultraortodoxos lituanos y tiene cuatro bancas, y a Agudat Yisrael, que representa a los jasídicos y tiene tres. Eisenkot encabeza Yashar (“Derecho”, en hebreo), un partido de centro que se convirtió en la principal fuerza de la oposición tras las elecciones del 27 de octubre.
En las consultas, los representantes de UTJ dejaron claro que su apoyo a cualquier futuro gobierno dependerá de una ley que preserve la exención del servicio militar para los estudiantes de yeshivá, las escuelas de estudio religioso. Es una exigencia que choca con la prioridad que Eisenkot y su bloque dieron al reclutamiento de los ultraortodoxos, aunque ellos mismos han evitado descartar la cooperación con los partidos religiosos.
La ruptura venía gestándose. Hace una semana, medios locales informaron de que el partido evaluaba apoyar desde afuera a un gobierno en minoría de Eisenkot, por su frustración con Netanyahu, que no aprobó la ley que reclaman desde hace años.
Qué hace el presidente
Según la ley israelí, Herzog no está obligado a encargar la formación de gobierno al líder del partido más votado, sino al legislador que considere con mayores posibilidades de reunir 61 de las 120 bancas de la Knesset, el Parlamento. El Likud de Netanyahu fue la primera fuerza, con 27 escaños, pero el bloque del primer ministro obtuvo 53 y perdió la mayoría. Los seis partidos opositores suman 67, aunque 19 de esas bancas corresponden a las formaciones árabes, Lista Conjunta y Ra’am.
Las consultas comenzaron el miércoles por la noche con las fuerzas más pequeñas. Este jueves Herzog recibió a UTJ, a Otzma Yehudit, el partido de extrema derecha del ministro Itamar Ben Gvir, a los Demócratas y a Ra’am. Más tarde a lo largo del día se reunirá con la Lista Conjunta, con B’Yachad, el partido de Naftali Bennett, con Yashar y con el Likud.
El choque Herzog-Otzma Yehudit
En la reunión con Otzma Yehudit, que recomendó a Netanyahu, Herzog rechazó las acusaciones de fraude electoral del partido. “Están citando rumores, todo es especulación”, respondió al diputado Yitzhak Wasserlauf, quien sostuvo que la elección fue “robada”. Herzog agregó que habló con el jefe del Shin Bet, el servicio de seguridad interna, y con la fiscal general, Gali Baharav-Miara, y que un equipo especial investiga las sospechas.
Cuando Wasserlauf declaró que su partido no confía en la fiscal general, el presidente respondió que “la cultura de desacreditar a los funcionarios públicos es inaceptable”. También sugirió que la alta participación de votantes árabes pudo deberse al rechazo a la política de Ben Gvir hacia esa comunidad.
Lo que viene
La Lista Conjunta, la alianza de partidos árabes con 11 bancas, no había anunciado a quién respaldaría y podía recomendar a Eisenkot o abstenerse. Su presidente, Yousef Jabareen, dijo que no integrará una coalición que no reconozca un Estado palestino, aunque sí podría apoyar desde afuera. Netanyahu rechazó un gobierno en minoría apoyado por los partidos árabes y pidió un gobierno de unidad nacional encabezado por el Likud.
La nueva Knesset jura el martes 10 de noviembre. Una vez designado, el candidato tiene 28 días para formar gobierno, con una prórroga posible de 14.
Fuente: infobae.com














