No nos falta información. Nunca hemos tenido tanta. Sin embargo, en todo el mundo, las personas luchan por responder a las preguntas más simples: ¿Qué ocurrió realmente? ¿Quién decidió qué? ¿Es cierto?Esta es la paradoja de nuestra era. Las sociedades más conectadas de la historia son también algunas de las más vulnerables a la confusión, la manipulación y la desconfianza. La información se mueve más rápido que la rendición de cuentas. Los algoritmos premian la indignación antes que la precisión. La inteligencia artificial genera falsedades verosímiles a gran escala. En un entorno así, el derecho a saber no es solo una cuestión de transparencia; es el latido de la libertad.Sin una comprensión precisa de lo que está sucediendo y de…
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Fuente: lanacion.com.ar






