La pauta de apagar el móvil durante cinco minutos cada día volvió a ganar visibilidad tras una declaración del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien contó que adopta esa rutina como medida de protección frente a infecciones de malware espía.
El consejo genera una duda razonable: ¿se trata de una práctica efectiva o de un mito de seguridad digital? La respuesta es intermedia. Reiniciar un smartphone puede interrumpir algunos ataques que dependen de procesos temporales en la memoria RAM.
Sin embargo, esta acción no elimina todo tipo de programas maliciosos ni reemplaza las actualizaciones, las contraseñas seguras o la verificación en dos pasos. Su utilidad depende de cómo esté diseñado el software intrusivo.
Qué impacto tiene apagar el teléfono durante cinco minutos
Cuando un móvil se apaga, deja de funcionar la memoria RAM, que conserva datos y procesos mientras el dispositivo permanece encendido. Al iniciar otra vez el sistema, esa memoria se carga de nuevo y desaparecen las sesiones temporales que no quedaron instaladas de forma permanente en el almacenamiento interno.
Esa interrupción puede afectar a herramientas maliciosas que operan solo en la memoria volátil. Sánchez explicó en el programa La Revuelta que recibió la sugerencia del departamento de Sistemas de la Moncloa, con el objetivo de frenar amenazas con mucha actividad.
Cómo apagar el móvil puede detener programas de espionaje como Pegasus
Algunos programas de espionaje requieren una ejecución continua para recopilar información, mantener acceso al dispositivo o transmitir datos a servidores externos. Si el teléfono se apaga, se interrumpen esas conexiones y los procesos que estaban activos en segundo plano dejan de operar.
Esta medida puede reducir la exposición ante ataques de cero clic, que infectan el dispositivo sin necesidad de que el usuario abra un enlace o descargue un archivo.
El caso de Pegasus ilustra el riesgo de estas herramientas, capaces de extraer información sin conocimiento del propietario. Pedro Sánchez fue una de las personas afectadas por este software en 2022, según anunció entonces el Gobierno español.
Qué límites tiene esta pauta de seguridad
El procedimiento tiene límites claros. Si una aplicación maliciosa ya se instaló en el almacenamiento del teléfono, el apagado no la borra. Al encender el dispositivo, ese programa puede volver a iniciarse, recuperar permisos o reconectar con una infraestructura externa.
Tampoco elimina archivos infectados, configuraciones alteradas ni vulnerabilidades del sistema operativo. Por ese motivo, presentar el reinicio como un antivirus sería incorrecto. Apagar el móvil puede cortar una intrusión temporal, pero no desinfecta por sí solo un dispositivo comprometido de forma persistente.
Cuáles mecanismos similares incorporan los celulares Android y iPhone
Los fabricantes incorporaron funciones basadas en una lógica parecida. Android añadió una opción que reinicia de forma automática el dispositivo si permanece bloqueado durante tres días consecutivos. Tras ese proceso, el dispositivo vuelve al estado conocido como Before First Unlock, o BFU, previo al primer desbloqueo después del encendido.
En esa condición, los datos permanecen cifrados y el acceso resulta más difícil hasta que el usuario introduce el código de desbloqueo o utiliza un sistema biométrico. El plazo fijado por Android es de 72 horas de inactividad, una ventana mucho más amplia que la recomendación de apagar el móvil una vez al día.
Asimismo, Apple incorporó en iOS 18.1, lanzado en 2024, una función de reinicio por inactividad. El iPhone se reinicia y se bloquea de forma automática si transcurren 96 horas desde el primer desbloqueo posterior al encendido, con el fin de reforzar la protección de la información almacenada.
El reinicio devuelve el teléfono a un estado previo al desbloqueo, en el que aún no se abrieron aplicaciones ni se cargaron determinadas claves de cifrado en la memoria. Esto complica el acceso a los datos y las tareas de análisis forense.
Fuente: infobae.com














