Hay algo entrañable en lo rotundamente porteño de las imágenes de Mis muertos tristes, la miniserie que Netflix estrena este jueves 24 y que se acaba de presentar en el Festival de Cine de San Sebastián. Apenas arranca, cualquier crecido en Buenos Aires reconocerá los pasillos del Hospital de Clínicas. A diferencia de otras series, donde la plataforma apunta a mostrar bellezas del país, Mis muertos tristes se zambulle en un espacio que difícilmente pisen los turistas: el barrio Piedrabuena, en Villa Lugano. Ese será el mundo por donde transitarán los personajes que creó la escritora Mariana Enríquez y que filma el chileno Pablo Larraín. “Terror cotidiano”, ha explicado él. “Injusticia”, ha dicho Enríquez. Hay que pensar en las dos…
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