En 1994 compré mi primer CD de Babasónicos. Cursaba segundo año de la escuela secundaria y se me reveló un mundo: un lenguaje y una capacidad de escuchar nueva música. Mi mamá me preguntaba “¿Qué es esa porquería que estás escuchando? Parecen anormales (sic)”. Hoy mi mamá canta Babasónicos y cuando le recuerdo sus palabras me dice que no es cierto. La madre no es un buen criterio de realidad.A partir de ese momento, “seguí” a Babasónicos durante varios años. Después me alejé y no fueron ellos, fui yo. Me fui volviendo grande y ellos continuaron jóvenes, del lado de lo nuevo cuando yo empecé a atrasar. Reconozco que, para cuando me fui, ellos ya me habían dado demasiado y…
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