Río Turbio

WhatsApp
MEDIOSUNO —

Últimas noticiasÚltimo

Así es el curioso método que usan ciertas polillas para bloquear el radar de los murciélagos

Diversas especies de esfíngidos disponen de piezas reproductivas modificadas que frotan activamente para producir chirridos ultrasónicos. El mecanismo acústico desorienta a sus depredadores en plena persecución al simular advertencias tóxicas

Sección
Internacionales
Así es el curioso método que usan ciertas polillas para bloquear el radar de los murciélagos

Cuando un murciélago caza de noche, localiza a sus presas mediante ecos que el oído humano no percibe. Algunas polillas esfinge responden con sonidos aún más agudos. Para producirlos, los machos frotan escamas de sus estructuras genitales contra el abdomen y emiten ultrasonidos.

La capacidad de producir esa defensa apareció de manera independiente hasta siete veces en la evolución de estas polillas. Investigaciones previas ya habían documentado que algunos esfíngidos responden a los murciélagos con ultrasonidos.

Sin embargo, persistían dos preguntas: cuántas veces había surgido esa respuesta y qué partes del cuerpo intervenían en cada caso. Resolverlas permite diferenciar un rasgo heredado de un único antepasado de una solución que surgió varias veces ante una amenaza similar.

Un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B examinó esa historia evolutiva. Sus autores hallaron tres formas de producir señales defensivas y estimaron que la respuesta pudo aparecer entre cuatro y siete veces a lo largo de unos 30 millones de años.

Las polillas producen ultrasonidos mediante tres mecanismos de roce

Las polillas esfinge, también llamadas esfíngidos, incluyen unas 1.600 especies que en su mayoría tienen actividad nocturna.

Durante esas horas, los murciélagos buscan alimento mediante ecolocalización, un sistema que consiste en emitir sonidos y analizar los ecos que regresan desde los objetos cercanos.

Para evaluar la reacción de los insectos, el equipo encabezado por Paul K. Masonick, investigador de la Universidad de Florida, registró la respuesta de ejemplares expuestos a grabaciones de llamadas de caza de murciélagos.

También simuló el contacto de un depredador y documentó las emisiones de los insectos.

El estudio informó que, de las 143 especies evaluadas, 77 produjeron sonidos de alta frecuencia. Los investigadores concentraron el análisis en los machos porque la información disponible sobre esa capacidad en las hembras no permite aún una comparación amplia.

Las escamas modificadas se ubican en las válvulas genitales, piezas pares empleadas durante el apareamiento. El sonido surge cuando esas escamas rozan otras superficies.

Algunas especies las frotan contra una segunda fila de escamas situada cerca del extremo del cuerpo. Otras las arrastran sobre espinas rígidas de los bordes abdominales.

En un tercer grupo, las escamas se rozan contra pequeños nódulos, es decir, protuberancias presentes en la parte inferior del abdomen.

El hallazgo incorporó esa superficie al aparato que permite crear la señal acústica y mostró que una misma función defensiva puede depender de anatomías diferentes.

Cada forma de roce genera emisiones con rasgos distintos

Las diferencias en la superficie de roce se reflejan en las emisiones. Las especies que usan espinas o nódulos tienden a producir señales más continuas, mientras que aquellas que rozan escamas entre sí emiten ráfagas irregulares.

El estudio comparó duración, frecuencia y otros rasgos de esas respuestas. Los autores plantean que las señales más continuas tendrían mayor capacidad para interferir con la ecolocalización.

Las ráfagas irregulares podrían sobresaltar a un atacante o imitar las advertencias de insectos que resultan desagradables para comer. Esas funciones son hipótesis, ya que no se conoce con precisión cómo responde un murciélago a cada variedad de señal.

Marc Holderied, biólogo sensorial e investigador en bioacústica de la Universidad de Bristol, quien no participó del trabajo, señaló a Science News que el hallazgo muestra que estas polillas cuentan con un repertorio defensivo más amplio de lo que se conocía.

Nick Dowdy, biólogo evolutivo del Milwaukee Public Museum y ajeno al equipo investigador, destacó la variedad de emisiones asociadas a los nódulos.

Según explicó, esa diversidad podría dar a esas especies más opciones para adaptarse a sus depredadores, mientras que otros grupos estarían más limitados por su anatomía.

La presión de los murciélagos dejó huellas repetidas en la evolución

Los investigadores compararon las relaciones evolutivas de las especies para estimar cuándo surgió esta defensa.

El análisis sitúa sus posibles orígenes en un período que va de hace 5 millones a 30 millones de años y muestra que varias ramas desarrollaron mecanismos parecidos sin heredar un mismo sistema ya formado.

Este patrón se conoce como evolución convergente. Describe situaciones en las que distintos grupos llegan a una respuesta similar porque enfrentan presiones semejantes. En este caso, la caza nocturna de murciélagos parece haber favorecido una solución comparable por caminos anatómicos distintos.

La historia tampoco fue igual en todas las ramas. El análisis indica que varias especies que pasaron a una actividad crepuscular o diurna perdieron con el tiempo las estructuras vinculadas con la producción acústica. Ese cambio coincide con una menor exposición a los depredadores nocturnos.

Fuente: infobae.com

Te puede interesar