Las últimas derrotas electorales de la derecha continental encendieron las luces de esperanza en el peronismo, donde empiezan a vislumbrar chances de derrotar a Javier Milei. Con la expectativa de que esa ola de cambio llegue a la Argentina en 2027, distintos referentes del justicialismo mantienen contactos con los equipos de campaña y estrategas de Lula da Silva en Brasil y del Partido Demócrata de Estados Unidos para analizar qué estrategias se pueden replicar.
En Washington, una comitiva de veedores vivió de primera mano cómo Donald Trump llevó al Partido Republicano a la derrota. “Es lo que se veía, pero nadie confirmaba. Fue una terrible paliza”, evaluó un dirigente justicialista 24 horas después de conocerse el resultado. En ese esquema, se ponderó la baja del promedio de edad de los candidatos demócratas que resultaron victoriosos, el uso de las redes sociales y la asertividad y brevedad de los discursos. “Ganaron figuras jóvenes, pensadas para las redes, con discursos cortos y contundentes. Se priorizó una comunicación directa con los electores y mucho menos la rosca”, señalaron.
La diversidad de perfiles y el protagonismo alcanzado anticipan una interna partidaria presidencial muy convocante dentro de dos años. “Se consolidaron varios candidatos. James Talarico, en Texas; Kaisha Lance Bottoms, en Georgia. Va a haber una primaria demócrata recontra competitiva”, concluyeron, en un mensaje que puede leerse como una proyección de lo que un sector del peronismo aspira a que ocurra con una PASO muy convocante con una competencia entre figuras como Axel Kicillof y Sergio Massa.
La conversación sobre las herramientas de campaña que permitieron derrotar a la ultraderecha atraviesa al principal partido opositor. Esta semana, el dirigente señalado como artífice de la estrategia en redes sociales para romper el algoritmo bolsonarista, André Janones, visitó las oficinas de Sergio Massa y el domicilio de Cristina Kirchner. “El WhatsApp es lo de menos”, contó un testigo de una de las tantas reuniones con el brasileño.
“En la primera vuelta, Lula tuvo una comunicación institucional, al igual que sus mensajes. Creían que con los indicadores alcanzaba. Para la segunda, el equipo les dio bola a los pibes. Eso nos pasó en 2023”, completó. Además, destacan que el PT no solo apuntó a los más jóvenes, sino que también trabajó fuertemente en la movilización de los adultos mayores para el balotaje.
La estrategia también se combinó con la territorialidad. “En la primera ronda se vota contra Lula. En la segunda, él sale del palacio, va a los barrios y habla con la gente. En cambio, Flavio Bolsonaro se queda en Brasilia y propone la reforma de la Constitución. El voto estratégico en la segunda vuelta pasa a ser contra Bolsonaro porque crece el miedo a Bolsonaro y a esas conductas que el PL emanaba de ir por todo”, explicaron.
En las redes sociales, Janones combinó acciones con el ala de dirigentes y diputados más jóvenes del partido. “Ellos le daban manija a las redes, a los vivos y mostraban a Lula en el territorio. Lograron romper el algoritmo con llamados a la acción. Convocaban, en un momento determinado, a todos los militantes a tuitear una palabra o mensajes específicos”, detallaron.
Otra de las patas de la estrategia petista fue la gestión, donde se buscó mostrar capacidad de concreción de propuestas, como la reducción de la jornada laboral. Este punto el peronismo no lo puede replicar a nivel nacional, pero fue anotado como otra de las claves de la victoria.
Periodista y locutor. Acreditado en el Congreso Nacional desde 2019 y en Casa Rosada entre 2018 y 2025. Martin Fierro Radio cronista de exteriores (2020-2021). Trabajó en ciclos periodísticos en TV Pública, C5N, Gelatina, Radio 10 y AM750. Colaborador en Telemundo y Univision. También pasó por las redacciones de Página 12 y Política Argentina.
Fuente: eldestapeweb.com














