Alrededor de 200 pasajeros que pagaron para vivir a bordo de un crucero mientras recorrían el mundo quedaron varados en un puerto de Camboya después de que la compañía operadora se quedara sin fondos. La empresa marítima , Villa Vie Residences, con sede en Florida, anunció el martes la suspensión inmediata de las travesías del Odyssey en Sihanoukville y dio a los residentes apenas siete horas para empacar y abandonar la embarcación.
De acuerdo con información de la agencia AP, el buque de 200 metros de eslora llevaba 755 días de navegación cuando la firma ordenó el desalojo. La nave, con bandera de Bahamas, zarpó de Belfast, Irlanda del Norte, en octubre de 2024 para un viaje que se promocionaba como una alternativa de vida en el mar. Los residentes podían comprar o alquilar cabinas de forma permanente o temporal, con precios desde unos USD 120.000 por los camarotes básicos hasta USD 440.000 por las suites tipo villa.
Los gastos de combustible se cuadruplicaron por la guerra en Irán
En un comunicado difundido el martes, Villa Vie Residences atribuyó la crisis a los “incrementos extraordinarios” en el costo del combustible provocados por el conflicto en Irán. Los gastos mensuales por cabina pasaron de un promedio de USD 1.800 a una estimación de entre USD 6.000 y USD 8.000 en ciertas zonas de Asia. “La compañía no puede trasladar aumentos de esa magnitud a los residentes, y el déficit resultante colocó al modelo operativo actual bajo una presión financiera insostenible”, indicó la empresa.
Desde que la guerra iraní estalló a finales de febrero, el tráfico por el estrecho de Ormuzse redujo de manera notable, lo que restringió el suministro de derivados del petróleo en el sudeste asiático y disparó las cotizaciones. La operadora intentó recortar el consumo al reducir la velocidad de navegación y extender las estadías en los puertos, pero esas medidas resultaron insuficientes.
“No pudimos seguir absorbiendo los costos operativos resultantes”, reconoció la compañía. La firma señaló que buscaría reestructurarse y recapitalizarse en un plazo de 60 días, aunque precisó que no se concretó ningún financiamiento hasta el momento.
Jubilados y trabajadores remotos quedaron sin hogar a miles de kilómetros de sus países
Long Dimanche, vicegobernador de la provincia camboyana de Preah Sihanouk, informó que 203 viajeros —en su mayoría estadounidenses— y 156 tripulantes llegaron al puerto procedentes de Tailandia el 23 de octubre, con un itinerario previsto hacia Vietnam. “La orden repentina de desembarcar dejó a muchos jubilados y trabajadores remotos sin hogar, a miles de kilómetros de sus países de origen”, declaró el funcionario.
Algunos tomaron vuelos para salir de Camboya, mientras otros permanecieron en la localidad sin certezas sobre su futuro inmediato. Según el vicegobernador, la nave tenía previsto reabastecerse y partir el sábado 31 de octubre sin ocupantes a bordo.
Randy Cassingham, un residente estadounidense que, junto a su esposa, Kit, desembolsó cerca de USD 1 millón por el trayecto con la expectativa de permanecer al menos 15 años, describió el desenlace como el resultado de “una cascada de problemas”. En una publicación en su blog, señaló que la partida del crucero desde Belfast se retrasó cuatro meses y que el barco nunca alcanzó su capacidad de 650 residentes, con un pico de apenas 350.
La empresa promete asistencia, pero los afectados la desmienten
El pasajero acusó a la naviera de no brindar ningún tipo de apoyo a quienes quedaron en tierra. “No hicieron absolutamente nada para ayudarnos, ni siquiera podíamos caminar fuera del puerto, así que hubo autobuses que nos dejaron en el centro de Sihanoukville”, relató. “No nos dieron siquiera una lista de hoteles, mucho menos nos ayudaron a llegar o a pagarlos”, agregó en declaraciones recogidas por la agencia.
Pese a todo, el viajero aseguró a AFP que la experiencia no le dejó arrepentimientos. “Dejando de lado el dinero, fue una aventura fantástica. Camboya es nuestro país número 65 en dos años. Si logran reiniciar, consideraremos volver”, dijo desde su hotel en Sihanoukville.
Villa Vie, en tanto, afirmó que trabajaba “con los residentes para coordinar la salida e identificar alojamientos temporales”. El buque, construido en 1993 y operado bajo diferentes nombres por varias líneas de cruceros antes de quedar inactivo durante la pandemia de coronavirus en 2020, fue adquirido por la compañía en 2023. Un segundo navío residencial tenía fecha tentativa para entrar en servicio a principios de 2029.
Fuente: infobae.com














