Carla Bruni relató cómo la sobriedad y el apoyo familiar marcaron su respuesta a las adicciones y al cáncer de mama en el libro Merci pour le non (Gracias por el no), de la cantante Elisa Tovati, publicado por Éditions du Rocher.
De acuerdo con Vanity Fair, la artista ítalofrancesa expuso allí, mediante un testimonio personal, el proceso que la llevó a alejarse del alcohol y las razones por las que mantuvo en privado su diagnóstico de cáncer durante varios años.
La ex primera dama situó el origen de sus conductas adictivas en su juventud. Según contó, el consumo excesivo de azúcar durante su infancia precedió al tabaco y, posteriormente, a una ingesta de alcohol que aumentó durante su trabajo en las pasarelas en la década de 1990.
El alcohol fue una forma de evasión emocional
En su testimonio, explicó que el alcohol dejó de ser una práctica social para convertirse en una forma de evitar emociones y dolores personales. “Durante mucho tiempo, mis adicciones al tabaco y al alcohol fueron para mí un verdadero apoyo”, afirmó.
La cantante añadió que esas sustancias le permitían “anestesiar ciertas emociones, ciertos dolores, y mantenerme en pie”. Aun así, reconoció que la apariencia placentera del consumo no eliminaba sus consecuencias.
“Aunque se pueda disfrazar de placer, la adicción tiene algo de morboso que no se puede ignorar”, sostuvo Bruni. La artista presentó así la adicción como una enfermedad vinculada a un estado interno, y no solo a las circunstancias externas de cada etapa de la vida.
El cambio tuvo uno de sus impulsos principales en su hija, Giulia Sarkozy, de 15 años, quien la desafió a permanecer sobria durante un año. Bruni también destacó el acompañamiento de su marido, el expresidente francés Nicolas Sarkozy, en ese proceso.
La intérprete explicó que la convivencia con Sarkozy durante la etapa en que él ocupó el Palacio del Elíseo influyó en su proceso y que “cuando estaba en el Elíseo (de adicción) no aumentó; al contrario, disminuyó un poco”.
La abstinencia fue el único tratamiento
La artista atribuyó esa reducción a la sensación de protección que encontró en su entorno familiar: “Mi marido fue una fuente enorme de protección para mí y eso apaciguó esa angustia antigua”. Aunque el Palacio del Elíseo no le parecía un espacio propicio para la calma, aseguró que allí se sintió segura.
La artista señaló que su esposo era abstemio (no consume alcohol) y que su actitud fue importante para ella. “Mi marido es muy protector con su familia”, dijo. Sin embargo, aclaró que ese apoyo no equivalía a una cura definitiva de una condición que consideró persistente.
“El único tratamiento real contra las adicciones es la abstinencia y la sobriedad”, sostuvo Bruni. La cantante reconoció que aún se mantenía atenta a esa situación.
“No me he librado del todo de mis adicciones, porque esta enfermedad no depende de las circunstancias externas, sino del estado interior”, explicó y añadió que procuraba evitar que las adicciones afectaran a sus hijos.
El diagnóstico que mantuvo en silencio
El libro incluyó además el relato de su cáncer de mama, diagnosticado en 2019. Bruni finalizó a finales del 2025 un tratamiento médico basado en terapia hormonal y eligió no comunicar públicamente la enfermedad durante los primeros años posteriores al diagnóstico.
La cantante participó a finales de 2023 en una campaña de concienciación, momento en el que hizo pública su situación. Hasta entonces, prefirió mantener la información fuera de la atención pública porque temía que la enfermedad definiera su imagen.
“El diagnóstico siempre es brutal. Incluso cuando crees que eres fuerte. Incluso cuando crees que puedes afrontar esa mirada”, explicó.
Su intención era conservar su identidad como artista, mujer y persona, sin que el cáncer se convirtiera en la única referencia sobre ella. “No quería verme reducida a eso. No quería ser vista como una enferma”, sostuvo.
A la vez, reconoció que guardar silencio tuvo un costo emocional: “Pero ocultarlo también te aísla. Es una forma de aislamiento”. Bruni vinculó esa experiencia con la soledad y con su historia personal, al señalar que ese sentimiento podía ser especialmente duro cuando ya existían antecedentes de sufrimiento.
Fuente: infobae.com














