La sentencia “Una vida que no ha sido examinada no merece ser vivida” representa el pilar del pensamiento de Sócrates y sobrevive como una invitación al examen crítico de la propia conducta humana. El filósofo ateniense planteó esta máxima durante su juicio en el año 399 antes de Cristo, según relató Platón en la Apología de Sócrates, instancia que culminó con su ejecución. Para el maestro griego, la existencia plena requiere un cuestionamiento permanente sobre las creencias, los valores y las motivaciones de cada decisión. El pensador sostuvo que rechazar el dogmatismo y las modas superficiales resulta indispensable, ya que actuar sin pasar los impulsos por el tamiz de la razón significa desperdiciar la capacidad intelectual de la persona. Este…
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