A unos 150 metros de profundidad, frente a la isla noruega de Fedje, descansa desde 1945 un secreto de la Segunda Guerra Mundial que sigue inquietando a científicos y autoridades: el submarino alemán U-864, partido en dos en el lecho marino, carga entre 65 y 67 toneladas de mercurio que amenazan el ecosistema del Mar del Norte. Más de ocho décadas después de su hundimiento, Noruega no logra acordar qué hacer con él.El dilema es tan complejo como urgente. Extraer el mercurio implica el riesgo de remover sedimentos contaminados y liberar el tóxico al agua; sellarlo bajo el fondo marino exige una vigilancia permanente durante siglos. Las autoridades noruegas reabrieron el debate tras los resultados de los trabajos de recuperación…
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