La realidad de las personas en situación de calle en Salta vuelve a interpelar a toda la comunidad, exponiendo historias profundas de abandono y soledad. En el acceso a la Universidad Nacional de Salta (UNSa), la figura de Rosana se había vuelto cotidiana pero desgarradora: acurrucada en la parada de colectivos, pasaba las noches al abrigo de la intemperie y el frío.
A pesar de contar con familiares, la dura realidad la mantenía totalmente sola. Cuando un vecino se acercó a conversar con ella para saber cómo darle una mano, Rosana regaló una sonrisa humilde y pronunció cuatro palabras que calaron hondo: «Buscame un albergue, por favor».
La movida solidaria que demostró que el dolor del otro no es indiferente
El relato de su historia se multiplicó rápidamente en las redes sociales, despertando una cadena de favores impresionante entre los salteños. Cientos de vecinos ofrecieron desde platos de comida y ropa de abrigo hasta espacio en sus propias viviendas con tal de sacarla de la calle. Gracias a la enorme visibilización comunitaria, las autoridades y organismos correspondientes tomaron cartas en el asunto, asistieron a Rosana y coordinaron su traslado a un lugar digno donde resguardarse.
Si bien su caso tuvo un final esperanzador, la historia deja al descubierto que aún quedan muchas «Rosanas» invisibles en los barrios salteños que necesitan de la empatía y el compromiso de todos para no quedar en el olvido.
Recibí las noticias más importantes del día directo en tu celular. Información policial, tránsito, clima, política, espectáculos y todo lo que impacta en tu barrio.
Sigue el canal de Que Pasa Salta en WhatsApp. Activá la campanita para recibir notificaciones y no perderte nada.
Fuente: quepasasalta.com.ar














