Un voluntario escocés y una arqueóloga profesional descubrieron que la isla de Lismore, en Argyll, alberga los restos de uno de los monasterios medievales tempranos más relevantes de Gran Bretaña, según un estudio publicado esta semana en la revista Antiquity. En paralelo, una investigación sobre las estrategias de caza del Pleistoceno Tardío en América del Norte —aparecida en el Journal of Archaeological Method and Theory— demuestra que el análisis de puntas de proyectil puede revelar cómo los primeros humanos aprendieron a moverse en territorios desconocidos.Las excavaciones en Lismore, coordinadas por la Lismore Historical Society y dirigidas por la arqueóloga Clare Ellis, de Argyll Archaeology, confirmaron que la catedral del siglo XIII construida en la isla se levantó sobre las ruinas…
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