En Ilulissat, en la costa oeste de Groenlandia, pescadores, autoridades y ambientalistas debatieron sobre el futuro del tiburón boreal tras una propuesta municipal —posteriormente retirada— para sacrificar 1.000 ejemplares mediante una recompensa por cada corazón entregado.El conflicto se concentra en las aguas próximas a la tercera ciudad más grande de Groenlandia, donde cerca de 400 pescadores dependen de la actividad. Los tiburones compiten por especies comerciales, se enganchan en los equipos y cortan líneas, según los testimonios recogidos por The Guardian.Henrik Jensen, pescador de 27 años que trabaja desde hace una década, afirmó que este año perdió alrededor de 6.000 anzuelos. “A veces perdemos unas 30.000 coronas danesas al día (4.350 dólares)”, dijo sobre los costos que afrontan quienes forman…
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