Taiwán alertó el 28 de octubre de 2026 que 53 buques chinos, entre ellos el portaaviones Liaoning, operaban desde el sur de Japón hasta aguas próximas a Filipinas, un despliegue que Taipéi consideró una amenaza simultánea para la isla, Tokio y Manila.
El secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, difundió un mapa con la ubicación de las embarcaciones. Del total, 34 eran buques de guerra de la Armada china y los restantes pertenecían a la Guardia Costera u otras organizaciones oficiales.
El grupo de combate del Liaoning se encontraba al este de Filipinas, mientras otras formaciones navegaban frente a las costas oriental y sudoriental de Taiwán. El mapa también ubicó tres grupos frente al litoral meridional de Japón.
“Estamos vigilantes ante sus actividades”, afirmó Wu. “La amenaza simultánea para Taiwán, Japón y Filipinas es evidente”, añadió el funcionario, según The Straits Times.
Taiwán ya había publicado en mayo un mapa similar sobre la actividad de barcos chinos en la región. Esta vez, las unidades identificadas procedían de los comandos militares del norte, este y sur de China, con operaciones en aguas alejadas de sus bases.
El despliegue naval entre Japón, Taiwán y Filipinas
Japón detectó el 27 de octubre cuatro embarcaciones chinas a unos 200 kilómetros al oeste de la isla de Kuchinoerabu, en la prefectura de Kagoshima. Los navíos atravesaron después el estrecho de Osumi rumbo al Pacífico.
La formación estaba integrada por un destructor de misiles guiados clase Renhai, Tipo 055, con casco número 109; un destructor clase Luyang III, Tipo 052D, con casco 133; una fragata clase Jiangkai II, Tipo 054A, con casco 530; y un barco de la Guardia Costera china con casco 2307.
El Ministerio de Defensa japonés había informado inicialmente que tres buques de guerra y una nave de guardacostas cruzaron el estrecho situado frente a la isla de Kyushu. La ruta conecta el mar de China Oriental con el Pacífico occidental y permitió a las unidades continuar hacia aguas situadas al este de Japón.
Pekín ofreció pocos detalles sobre el despliegue. El 14 de octubre, el Ministerio de Defensa chino sostuvo que el grupo del Liaoning había partido hacia el Pacífico occidental como parte del plan anual de entrenamiento de su Armada.
El portavoz del ministerio, Zhang Xiaogang, aseguró que las maniobras buscaban probar las capacidades de combate de largo alcance en alta mar y no estaban dirigidas contra ningún país concreto. La Armada del Ejército Popular de Liberación difundió ese mismo día imágenes de cuatro buques de desembarco anfibio Tipo 071 del Comando del Teatro Sur durante ejercicios en una zona no precisada.
El ministro de Defensa de Taiwán, Wellington Koo, rechazó que esas maniobras fueran inocuas para el equilibrio regional. “No estamos contentos de ver ningún intento de proyectar disuasión que pueda socavar la paz y la estabilidad en la región indopacífica”, declaró.
Koo indicó que su ministerio mantenía una vigilancia adecuada sobre los barcos militares chinos y compartía información de inteligencia con socios internacionales. Consultado sobre la posibilidad de una acción china contra la isla, afirmó: “China nunca ha abandonado el uso de la fuerza para anexionarse Taiwán”.
Un alto funcionario de seguridad taiwanés, que fue informado sobre la situación, señaló que el siguiente movimiento del grupo de portaaviones será un indicador relevante. “Si sigue avanzando hacia el norte, sugeriría una intención más fuerte de presionar la postura defensiva de Japón”, advirtió.
Las tensiones por Taiwán y el Mar de China Meridional
China considera a Taiwán parte de su territorio y no reconoce una soberanía separada para la isla. El Gobierno taiwanés sostiene que solo sus habitantes pueden decidir su futuro y que Pekín no tiene derecho a reclamarla.
Pekín no ha renunciado al uso de la fuerza para colocar a Taiwán bajo su control, aunque afirma que prefiere una “reunificación pacífica”. Las maniobras aéreas y navales chinas alrededor de la isla han incrementado la preocupación de que los ejercicios habituales puedan servir también como preparación para una ofensiva.
La relación de China con Japón se deterioró por el respaldo japonés a Taiwán, mientras que el vínculo con Filipinas atraviesa una disputa cada vez más intensa por el Mar de China Meridional. Pekín reclama casi la totalidad de esas aguas, pese a las demandas superpuestas de Brunéi, Malasia, Filipinas, Taiwán y Vietnam.
El profesor asociado Lin Ying-yu, del Instituto de Posgrado de Asuntos Internacionales y Estudios Estratégicos de la Universidad Tamkang, sostuvo que la integración de fuerzas navales de los comandos del norte, este y sur revela una planificación conjunta. Las operaciones no deberían interpretarse como movimientos aislados, sino como parte de un teatro de la primera cadena de islas, una franja marítima que enlaza Japón, Taiwán y Filipinas, explicó a Focus Taiwan.
Lin consideró que el tránsito del grupo del portaaviones por el estrecho de Miyako y su avance al este de Taiwán hacia el mar de Filipinas muestran que China mantiene su atención en el Mar de China Meridional. Allí, dijo, Pekín aplica una “diplomacia de cañoneras” para presionar a Manila.
El analista también advirtió que la atención sobre el Liaoning no debe ocultar la participación de otros barcos avanzados, como el destructor Tipo 055. Para Lin, esa nave es una medida de la fuerza de combate de la Armada china.
Shu Hsiao-huang, investigador asociado del Instituto de Investigación de Defensa Nacional y Seguridad, atribuyó al movimiento naval tres implicaciones políticas. Una de ellas fue la respuesta china a los ejercicios Keen Sword 27, realizados entre el 19 y el 29 de octubre en las islas del sudoeste japonés por Estados Unidos y Japón.
Shu también vinculó las maniobras con la reunión celebrada en Cebú entre el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, y el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi. Ambos acordaron reforzar la cooperación defensiva a lo largo de la primera cadena de islas.
Fuente: infobae.com














