Los robots autónomos que entregan comida a domicilio en Estados Unidos están en el centro de una controversia por la privacidad de los usuarios. Dos compañías dedicadas a este servicio, Coco Robotics y Serve Robotics, enfrentan demandas colectivas por presuntamente recopilar información biométrica de las personas que reciben sus pedidos sin solicitarles autorización.
Las denuncias fueron presentadas el pasado 9 de octubre en el condado de Cook, en Chicago, y apuntan a una posible infracción de la Ley de Privacidad de Información Biométrica de Illinois. Según los demandantes, los dispositivos no solo utilizan sus cámaras y sensores para desplazarse por las calles y evitar obstáculos, sino que también podrían registrar características físicas de quienes se acercan a recoger la comida.
El caso abre un nuevo debate sobre el uso de cámaras, sensores e inteligencia artificial en los servicios de reparto. Aunque estos robots necesitan analizar su entorno para circular de manera autónoma, las demandas cuestionan qué información recopilan durante las entregas, cómo la almacenan y si puede utilizarse posteriormente para otros fines.
Las acusaciones todavía no han sido demostradas ante la justicia y ambas compañías rechazan haber cometido irregularidades.
Cómo los robots de reparto podrían recopilar información biométrica
Los dispositivos utilizados por Coco Robotics y Serve Robotics incorporan diferentes tecnologías para desplazarse sin necesidad de que una persona los conduzca directamente. Entre ellas se encuentran las cámaras y los sensores LiDAR, un sistema que utiliza pulsos de luz láser para calcular distancias y construir representaciones tridimensionales del entorno.
Esta tecnología permite que los robots identifiquen obstáculos, reconozcan elementos de la vía pública y calculen rutas para llegar hasta sus destinos. Sin embargo, las demandas sostienen que también podrían captar información relacionada con las características físicas de las personas.
En concreto, los denunciantes afirman que los dispositivos registrarían la geometría de los rostros y las manos de quienes se acercan a recoger sus pedidos. Estos datos pueden considerarse biométricos cuando permiten identificar o caracterizar a una persona mediante sus rasgos físicos.
Uno de los casos involucra a un usuario que recibió un pedido de DoorDash mediante un robot de Coco Robotics, pese a que asegura no haber seleccionado esa modalidad de entrega.
Según su denuncia, las cámaras registraron su rostro, cabeza y manos, mientras que los sensores recopilaron información sobre sus formas y dimensiones. También sostiene que un operador humano supervisó la entrega de manera remota y en tiempo real.
La segunda demanda está relacionada con pedidos de Uber Eats entregados mediante robots de Serve Robotics. El afectado cuestiona qué sucede con las grabaciones y los datos obtenidos por los sensores una vez que termina el servicio.
Además, plantea la posibilidad de que esa información pueda utilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial o compartirse con otras compañías.
Qué respondieron Coco Robotics y Serve Robotics
Las dos empresas rechazaron las acusaciones, aunque sus respuestas tienen algunos matices.
Coco Robotics negó haber recopilado información biométrica de los usuarios en Chicago y calificó las denuncias como infundadas.
Por su parte, Serve Robotics explicó que sus cámaras y sensores están destinados a garantizar que los robots puedan desplazarse de manera segura por las calles. La compañía sostiene que sus sistemas no están diseñados para identificar personas ni para construir perfiles biométricos de quienes interactúan con los dispositivos.
La controversia gira precisamente alrededor de esa diferencia: mientras las empresas defienden el uso de sus sensores como una herramienta necesaria para la navegación autónoma, los demandantes cuestionan si esa tecnología también termina recopilando información personal sin que los usuarios lo sepan.
Qué dice la ley de Illinois sobre los datos biométricos
La legislación de Illinois establece requisitos específicos para las empresas que recopilan información biométrica de las personas.
La Ley de Privacidad de Información Biométrica exige que las compañías informen por escrito qué datos pretenden obtener, expliquen con qué finalidad los utilizarán y detallen durante cuánto tiempo los conservarán.
Además, deben conseguir el consentimiento escrito de las personas antes de recopilar este tipo de información.
Por ello, las demandas contra Coco Robotics y Serve Robotics buscan determinar si los sistemas instalados en sus robots cumplen con estas obligaciones legales.
El resultado podría tener consecuencias para otras compañías que utilizan cámaras, reconocimiento de imágenes y sensores para ofrecer servicios automatizados.
Chicago mantiene a prueba los robots de reparto
El conflicto también ocurre mientras Chicago continúa evaluando el uso de robots autónomos para entregar pedidos en sus calles.
El programa piloto municipal tiene previsto finalizar en mayo de 2027, salvo que las autoridades decidan renovarlo. Durante este periodo, el funcionamiento de estos dispositivos y su impacto en la ciudad seguirán bajo observación.
Fuente: infobae.com














