El presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó este jueves que Moscú está dispuesto a “llegar a un acuerdo” con Ucrania, pero sostuvo que las regiones que Rusia se atribuyó en 2022 no son territorio ucraniano. “Ese no es su territorio, es el territorio histórico de Rusia”, dijo a la televisión pública, un día después de recibir en San Petersburgo al emisario de la Casa Blanca, Steve Witkoff.
Putin respondía así a la idea de congelar el frente, que defiende el presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, y negó que pueda hablarse de “pérdida de territorio”. Habló de buscar “una salida a esta difícil y compleja situación” porque, argumentó, Ucrania es un pueblo “muy cercano”. Al mismo tiempo, advirtió de que el ejército ruso cumplirá su misión y de que “se alcanzarán todos los objetivos de la operación militar especial”, como el Kremlin denomina la invasión iniciada en febrero de 2022.
El mandatario insistió en que rusos y ucranianos “son un mismo pueblo”, tesis que apoyó en supuestos análisis genéticos sin precisar a qué estudios se refería. Es la idea que desarrolló en un ensayo de julio de 2021 sobre la unidad histórica de ambos pueblos y que Kiev rechaza. Añadió: “Nosotros no queremos combatir contra Ucrania. Pero si los actuales dirigentes ucranianos quieren combatir, pues que combatan”.
Putin explicó que acordó con Witkoff reanudar las negociaciones tripartitas, estancadas desde febrero de 2025, para tratar las garantías de seguridad de Rusia y Ucrania una vez se firme un acuerdo definitivo “y no como resultado del cese de las hostilidades por un corto espacio de tiempo”. Su asesor de política exterior, Yuri Ushakov, situó “en principio” la nueva ronda en torno al 10 de noviembre.
Witkoff llegó a San Petersburgo después de reunirse el martes 20 de octubre en Oslo con Zelensky, el presidente finlandés, Alexander Stubb, y el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre. Calificó el encuentro de “productivo” y entregó a Putin propuestas consensuadas con Kiev y los europeos. Ushakov respondió que esos planteamientos aportan poco a una solución negociada. Moscú condiciona el diálogo a no hacer concesiones políticas ni territoriales.
El formato tripartito se estrenó el 23 y 24 de enero de 2026 en Abu Dabi, con una segunda ronda el 4 y 5 de febrero en la misma ciudad y una tercera en Ginebra el 17 y 18 de ese mes. En septiembre, Witkoff y el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, se reunieron con Putin en Moscú el día 5 y con Zelensky en Kiev el 6, sin que de esas visitas saliera un acuerdo.
El bloqueo se explica sobre todo por el territorio. Rusia proclamó en septiembre de 2022 la anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia tras unos referendos que la Asamblea General de la ONU declaró inválidos, con 143 votos a favor, el 12 de octubre de ese año. Después de más de 4 años y medio de guerra, el ejército ruso no controla por completo ninguna de ellas.
Moscú exige además que Ucrania reduzca de forma drástica sus fuerzas armadas y renuncie a ingresar en la OTAN. Kiev propone detener los combates en las líneas actuales, fórmula que Zelensky resumió en diciembre de 2025 como “quedarnos donde estamos”. Washington ha sugerido zonas desmilitarizadas o económicas libres en el área disputada, sin que Kiev las acepte si implican ceder su control.
El mensaje de Putin llega después de que Trump asegurara que la paz está cerca, algo que ya ha dicho en varias ocasiones desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Trump y Zelensky se han acusado además, en los últimos días, de entorpecer la búsqueda de una solución.
Fuente: infobae.com














