Unos 15.000 manifestantes participan este sábado en protestas en toda Francia, donde la situación se mantiene “globalmente en calma”, informó el Ministerio del Interior.
El día transcurre “sin incidentes destacables”, señaló el Ministerio. La Policía había detenido, no obstante, a 27 personas antes de las 13:00 GMT de este sábado, frente a las 217 arrestadas hace una semana.
La principal manifestación convocada este sábado, el tercero consecutivo de movilizaciones en Francia por el alto costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, arrancó desde el extremo este de París, con un recorrido limitado para intentar evitar disturbios y entre férreas medidas de seguridad.
El punto de partida de la convocatoria organizada por los sindicatos fue la Puerta de Bagnolet, después de que el Consejo de Estado —la más alta institución administrativa de Francia— fallase a favor del Gobierno y la Prefectura de Policía, que se habían opuesto a que esta manifestación tuviera un camino mucho más céntrico entre las plazas de la Bastilla y de Nación, como querían sus impulsores.
Para los sindicatos estudiantiles —que ocupan un lugar central en estas protestas ya que la ola de acciones, ahora generalizadas, comenzó a finales de septiembre con los bloqueos en institutos por el deterioro de la educación pública—, las restricciones son una estrategia del Gobierno para tratar sin éxito de desactivar la movilización sin responder a las reivindicaciones.
“Si el Gobierno sigue negándose a hacer algo al respecto, sigue haciendo oídos sordos y se niega a responder a las reivindicaciones de los jóvenes, seguirá siendo objeto de movilizaciones”, advirtió Manon Moret, secretaria general de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (Unef), en declaraciones a la prensa justo antes del comienzo de la marcha.
Los sindicatos estudiantiles incidieron, además, en que con la vuelta a las clases el lunes próximo tras dos semanas de vacaciones de Todos los Santos, la estrategia será reorganizar los bloqueos a partir del martes y, sobre todo, movilizarse el día 5, cuando hay convocada una huelga general.
“Consideramos que se trata de una restricción desproporcionada de la libertad de manifestación”, consideró también en declaraciones a la prensa David Libeskin, abogado y uno de los portavoces nacionales del movimiento de los “chalecos amarillos”, también presentes en la protesta.
Los “chalecos amarillos”, de hecho, habían reclamado poder marchar también desde la Bastilla pero concluir en Concorde, a los pies de los Campos Elíseos y cerca del Elíseo y de la Asamblea Nacional francesa, pasando por la zona de Ópera, muy comercial.
Tras la decisión del Consejo de Estado, la mañana en el centro de París discurrió con normalidad, si bien con una enorme presencia policial y con numerosas estaciones de metro cerradas (serán una cuarentena en toda la jornada), además de realizarse controles a los pasajeros tanto en París como en la periferia. Una vigilancia que incluye también medios aéreos.
El ambiente de excepción también se hace patente por los paneles de contrachapado instalados en los escaparates de una parte significativa de los comercios y entidades bancarias del centro, para intentar parapetarse frente a posibles destrozos y saqueos.
El ministro de Interior, Laurent Nuñez, justificó este viernes las restricciones a las manifestaciones por el “muy alto riesgo” de nuevos incidentes, como las escenas de caos que se vieron en torno a la manifestación del 17 de octubre, con 3.000 comercios saqueados.
Y es que, al margen de las manifestaciones en sí, el Gobierno está en alerta por la constatación de llamamientos en las redes sociales, por parte de grupos de extrema izquierda y otros colectivos radicalizados, para provocar disturbios, cometer saqueos y aprovechar la celebración de Halloween para organizar concentraciones violentas, también por la noche.
Además de las restricciones a las manifestaciones, desde anoche se impusieron toques de queda para todo el fin de semana en algunas zonas de París como la place de la República y el área comercial de Châtelet-Les Halles, donde se produjeron numerosos saqueos el fin de semana del 17 y el 18 de octubre.
Los menores no acompañados de al menos un representante legal no podrán tampoco circular a partir de las 21 horas en varios barrios de la capital.
El Gobierno ha dispuesto un operativo policial excepcional de 70.000 agentes en todo el territorio nacional, con policías, gendarmes, unidades móviles, vehículos blindados, drones y helicópteros.
Fuente: infobae.com














