MAR DEL PLATA.- “Acá tenemos todas las estaciones, pero cada 24 horas”, comenta risueña una integrante de la organización del Festival Internacional de Cine sobre los vaivenes meteorológicos que acompañaron las tres primeras jornadas: un esplendoroso día primaveral para disfrutar en la playa el jueves, lluvia otoñal durante casi todo el viernes, fortísimo viento esa misma noche y temperaturas casi de invierno en el comienzo del sábado con el regreso del sol.
El clima que se vive mientras tanto en el comienzo de la edición número 41 del festival marplatense es, al menos desde la perspectiva de quienes lo conducen, bastante menos inestable y con buen pronóstico. Quienes llevan adelante la muestra se entusiasman sobre todo al mencionar las 43 funciones que ya tienen sus entradas agotadas, un dato que contrasta con el desangelado panorama de salas vacías y escaso entusiasmo que se vivió aquí un año atrás.
Frente a LA NACION, pocos días antes de la apertura del festival, los directores artísticos Gabriel Lerman y Jorge Stamadianos advirtieron sobre los riesgos que podía enfrentar Mar del Plata en el futuro inmediato si se repetían situaciones como la que se vivió el año pasado en una función con apenas nueve butacas ocupadas. “Para mantener la categoría es imprescindible que las salas estén llenas”, adelantaron.
Con los nuevos números Mar del Plata parece haber encontrado la ratificación del lugar que ocupa como uno de los 17 festivales de cine Clase A que forman parte del calendario anual. “Por largo tiempo va a seguir teniendo esa categoría si mantenemos todo lo que estamos haciendo, que es lo mejor para el festival”, dijo Luis Scalella, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (Fiapf), en un mensaje difundido durante la inauguración. La entidad se encarga de asignar la categoría de los principales festivales de cine del mundo.
Scalella confirmó que solo con la venta anticipada (unos 30.000 tickets) ya se superó este año la cifra total de concurrencia al festival del año pasado. En esta edición, Mar del Plata parece haber corregido en parte ese déficit con una presencia mucho más visible en la geografía céntrica de la ciudad, que en los últimos dos encuentros se había mostrado bastante indiferente con un festival que ya forma parte de la tradición cultural marplatense gracias a sus buenos tiempos en décadas pasadas.
Esta vez se colocaron banderolas al costado de los postes de alumbrado público en las avenidas más importantes y la cartelería resulta bastante más vistosa. A la vez, los organizadores hablan de un compromiso más fuerte con el festival de este año por parte del empresariado local. Se ven estrategias más activas de los sponsors oficiales y una tanda publicitaria más extensa de lo habitual (casi 15 minutos) antes de cada función. Entre los spots llama la atención la imagen única y silenciosa de una vela encendida durante 15 segundos, surgida de una iniciativa global llamada Ensayos para la Paz, asociada con la conmemoración del Día Internacional de la Paz de las Naciones Unidas.
Creció el movimiento del público, atraído sobre todo por algunos títulos que llegan por primera vez a la Argentina después de cosechar aplausos y distinciones en festivales internacionales o por sus tempranas chances en la próxima temporada de premios. A la cabeza de la convocatoria, con las salas llenas, están La bola negra, Rose, Gentle Monster, Elsinore, Tigre de papel, Caballo salvaje nueve y también producciones nacionales como El Diego que nadie vio, Perfume y El enigma de Franca Farmín. También la versión restaurada de La casa del ángel, clásico del cine argentino. Pero al mismo tiempo hay algunas propuestas mucho menos conocidas, programadas muy temprano o muy tarde, que siguen pasando inadvertidas.
El público más interesado a priori por la programación de las distintas secciones del festival pertenece por lo general a franjas etarias adultas, las que dejaron de verse en los cines desde la pandemia y regresan a las salas cuando aparece este tipo de convocatoria. La generación más joven, que sigue reivindicando las propuestas innovadoras y bastante más arriesgadas en cuanto a diversidad temática que caracterizaron a la gestión anterior, desplazada por las actuales autoridades del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, volvió en cambio a llenar las funciones de la muestra alternativa de cine argentino Fuera de Campo.
Sábado en Mar del Plata.
Cine argentino en Fuera de Campo. pic.twitter.com/2VoeuGRbAH — Fuera de Campo (@_fueradecampo) November 7, 2026
Desde muy temprano, alrededor del remozado Teatro Enrique Carreras, se ven largas filas de gente que llega para las funciones o para comprar entradas anticipadas. “Vimos a varias personas haciendo fila con sus valijas. Llegaron a Mar del Plata y lo primero que hicieron fue acercarse para comprar entradas”, comentó a LA NACION uno de los organizadores ese mismo jueves. El entusiasmo desbordó ese espacio en la apertura del último jueves con la primera proyección en la Argentina deBiografía de Jorge Luis Borges, de Mariano Llinás, que al final subió al escenario para sumarse al fervoroso auditorio.
De vuelta en el festival oficial, una novedad importante se produjo el viernes con la firma de un acuerdo entre el Incaa y el Archivo General de la Nación (AGN) para el emplazamiento de la nueva sede de la Cinemateca Nacional. El proyecto, con una inversión inicial estimada en unos cinco millones de dólares, apunta a unificar el traslado de todos los archivos fílmicos oficiales (casi 45.000 latas en manos del Incaa y otras 5000 que pertenecen al AGN) a un inmueble de 1300 metros cuadrados ubicado en Benedetti 238, en el barrio porteño de Vélez Sarsfield.
“Va a ser un proceso largo para el que pediremos la colaboración del Banco Interamericano de Desarrollo. A fines de 2027 tendremos ya listas las licitaciones de proyecto y precio y esperamos iniciar la obra en 2028. Son tiempos que nos exceden y probablemente le toque inaugurar la nueva sede a otra gestión”, dijo el presidente del Incaa, Carlos Pirovano.
El funcionario adelantó que en unos ocho meses quedará listo el inmueble para trasladar todo el valioso patrimonio fílmico que manejan ambos organismos. “El archivo del Incaa está en perfecto estado en su sede de la calle Ensenada, pero necesitamos mejorar la infraestructura. Una cinemateca no puede ser un guardadero de material, sino un espacio que pueda mostrar ese acervo al público”, agregó. El convenio fue firmado también por el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, y el titular del AGN, Emilio Perina.
El festival parece haber recuperado una parte del público extraviado en las ediciones previas, pero todavía no encuentra la forma de fortalecer su convocatoria, como ocurre en las otras grandes muestras de cine, con la presencia de rostros destacados y conocidos, esos que despiertan la atracción inmediata del público. La única excepción en esta edición, siempre en el terreno local, es el premio honorario que recibió este viernes Natalia Oreiro.
Mar del Plata supo recibir a muchas de esas figuras, aunque de manera dispar a lo largo de los años. Esta vez la presencia de invitados directamente relacionados con la programación llegados desde el exterior se redujo a los directores y los otros responsables principales de algunas de las películas en competencia, junto a algún ocasional integrante de los elencos actorales. Algunos de los intérpretes anunciados como la actriz mexicana Elpidia Carrillo y la chilena Paulina García se ausentaron a último momento por diversos contratiempos.
Mientras tanto, la fila más multitudinaria de todas las que tuvo Mar del Plata en estos últimos días recorrió en el mediodía de este sábado largas cuadras a lo largo de la clásica rambla. El público que salía de las funciones matutinas realizadas en el Teatro Auditorium se sorprendió a verla y algunos preguntaron si tenía alguna conexión con el festival, pero era otra cosa: el retiro de materiales para los participantes de la maratón (21 kilómetros) que se realizará este domingo en la ciudad.
Fuente: lanacion.com.ar















