El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recibe este viernes a representantes de tres organizaciones estudiantiles para escuchar sus demandas en medio de la crisis social que atraviesa el país. El encuentro se celebra en la víspera de una nueva jornada de protestas, prevista para este sábado, ante la que el Gobierno prepara un amplio operativo de seguridad.
El presidente de Renouveau Lycéen, Nathanaël Combary, anunció que su organización, junto con Les Lycéens y la Union de Sindicatos de Estudiantes de Secundaria, se reunirá con el mandatario a partir de las 15.00 (hora local), según informó la cadena BFM TV. En un comunicado, el Elíseo confirmó que Macron recibirá a “estudiantes de secundaria y representantes de organizaciones estudiantiles” para “escuchar las demandas e inquietudes de los representantes de los estudiantes de secundaria”.
Los sindicatos estudiantiles reclaman una reforma integral de la educación secundaria, con medidas frente a la superpoblación en las aulas y cambios en el sistema de acceso a la educación superior, conocido como Parcoursup. El procedimiento recibió fuertes críticas por la acumulación de solicitudes de admisión y las dificultades de los docentes para examinarlas en su totalidad.
El encuentro tendrá lugar en la víspera de las nuevas movilizaciones convocadas para el sábado, en una jornada que el Ejecutivo busca controlar mediante restricciones a las protestas y el despliegue de efectivos de seguridad. Macron anunció que solo se autorizarán las manifestaciones convocadas por sindicatos y advirtió que el Gobierno rechazará las peticiones de “gente que no tiene ninguna legitimidad para ello”.
Tras una reunión del consejo de seguridad el jueves, el presidente recomendó que no haya protestas durante los próximos días y aseguró que se ofrecerán recorridos alternativos para proteger los centros urbanos, los comercios y los edificios públicos. “La prioridad es volver a la calma”, afirmó después de que las autoridades impusieran prohibiciones y restricciones a nuevas concentraciones.
Macron atribuyó los episodios de violencia del 17 de octubre a grupos organizados de ultraizquierda cuyo objetivo, según afirmó, es “hacer caer la República”. El mandatario calificó los hechos de políticos e incluso sediciosos, aunque descartó recurrir al estado de emergencia.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, admitió que las autoridades no previeron el alcance de las movilizaciones, mientras que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, reconoció que la policía perdió el control durante el fin de semana. Macron también recibió críticas por emprender una gira por Oriente Medio en plena crisis interna.
La jornada del 17 de octubre, convocada contra el aumento del costo de vida, reunió a unas 550.000 personas, según las cifras de Nuñez, mientras que los organizadores calcularon una participación de 800.000 manifestantes. En varias ciudades, las concentraciones derivaron en saqueos, incendios y ataques contra edificios públicos. Entre los inmuebles afectados estuvieron el ayuntamiento de Limoges y la oficina de turismo de Lyon. En total, unos 3.000 comercios fueron vandalizados o saqueados en el país.
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que las autoridades detuvieron a 2.700 personas desde el fin de semana. De ese total, 217 ingresaron en prisión y otras 1.000 continúan bajo proceso judicial. Darmanin pidió a los fiscales que recurran las penas que consideren demasiado leves.
Como parte de las medidas para contener la violencia, las autoridades impusieron toques de queda parciales en zonas de París, Lille, Lyon, Burdeos y Niza. Lecornu rechazó extender la medida a toda la capital. Para este sábado, el Gobierno prevé desplegar vehículos blindados, unidades de élite de la policía y la gendarmería, además de efectivos militares de la misión Sentinelle, encargada de vigilar habitualmente lugares concurridos y monumentos.
Las autoridades de Lyon, Marsella, Rouen y Toulon prohibieron las protestas. Parte de la oposición cuestionó las decisiones por considerarlas liberticidas, es decir, contrarias a las libertades fundamentales. En París, un juez anuló el jueves, a último momento, la prohibición policial de una marcha estudiantil en la que participaron cientos de personas.
La respuesta del Gobierno también provocó un enfrentamiento entre los partidos políticos. Lecornu recibió el jueves a representantes de las principales fuerzas, aunque Agrupación Nacional (RN), el partido de Marine Le Pen, envió a un dirigente de menor rango en lugar de su líder. El primer ministro tiene previsto reunirse posteriormente con alcaldes y, el lunes, con estudiantes, sindicatos y representantes de la patronal.
(Con información de EP y AFP)
Fuente: infobae.com














