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Tras días de tensión y versiones cruzadas, la ex Gran Hermano habló por primera vez, negó las acusaciones más graves y aseguró que todo fue “una pesadilla”.
Luciana Martínez recuperó la libertad este martes y, tras abandonar la comisaría, decidió romper el silencio luego de haber sido detenida en el marco de una causa que comenzó con una grave acusación como “viuda negra” y que luego fue recaratulada como “hurto”. El expediente, en el que también está involucrado su representante, Cristian Wagner, tiene como denunciante a un turista en el barrio porteño de Palermo.
Apenas recuperó la libertad, la ex participante de Gran Hermano brindó un móvil al programa Los profesionales (Canal 9), donde se mostró visiblemente movilizada pero firme al dar su versión de los hechos. «Estoy muy bien, solo quiero llevar tranquilidad a mi familia y a quienes me apoyan. Todo esto fue un mal sueño, una pesadilla», expresó ante las cámaras.
Durante la entrevista, Martínez también se refirió a cómo atravesó los días de detención, marcados por la incertidumbre y la exposición mediática. «Yo creo en Dios, tengo mucha fe, y recé sobre todo para que todo salga bien, y tengo un equipo de abogados que hizo que todo vaya bien y se los agradezco», añadió, destacando el rol de su defensa en el avance de la causa.
Uno de los puntos más sensibles que circularon en las últimas horas tuvo que ver con versiones que la vinculaban a un supuesto ofrecimiento de sexo a cambio de dinero, en el contexto del caso. Frente a esa consulta, la joven fue tajante: «Es todo mentira». Si bien evitó profundizar en detalles específicos por recomendación legal, Martínez fue contundente al despegarse de la acusación inicial que generó mayor impacto público: «No puedo hablar de la causa, pero viuda negra no soy», afirmó.
