Comprar por Internet se convirtió en una práctica cotidiana. En cuestión de minutos es posible comparar precios, consultar reseñas, conocer diferentes marcas y recibir el producto sin salir de casa. Sin embargo, contar con más información y alternativas no siempre garantiza una mejor elección.Detrás de cada compra aparecen distintos estímulos capaces de modificar una decisión: desde una oferta por tiempo limitado hasta un producto recomendado por un algoritmo, un beneficio bancario o un costo inesperado que recién aparece antes de pagar.“Después de más de diez años trabajando con marcas y analizando comportamientos de compra, vemos que hay situaciones que se repiten una y otra vez. Muchas veces creemos que estamos tomando una decisión completamente racional, pero en el camino intervienen…
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Fuente: lanacion.com.ar






