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La lucha del hijo de Steve Jobs contra el cáncer tras la muerte de su padre: “personas se sienten motivadas por una razón familiar”

El hijo del fundador de Apple orientó parte de su actividad financiera hacia empresas dedicadas a la prevención y los tratamientos oncológicos, motivado por una experiencia familiar iniciada durante su adolescencia

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Tecnología
La lucha del hijo de Steve Jobs contra el cáncer tras la muerte de su padre: “personas se sienten motivadas por una razón familiar”

Reed Jobs, hijo de Steve Jobs, decidió enfocar parte de su trabajo como inversor en compañías que buscan evitar muertes por cáncer después de vivir de cerca la enfermedad y el fallecimiento de su padre. Su experiencia familiar, iniciada cuando tenía 12 años, conecta una historia personal con el debate sobre nuevas herramientas de prevención, tratamientos y acceso a la innovación médica.

La reflexión adquiere relevancia porque el cáncer no solo transforma la vida de quienes reciben un diagnóstico. También modifica las decisiones de familiares, investigadores, médicos e inversores. Reed Jobs explicó a Fortune que muchas personas vinculadas a este campo encuentran una razón personal para participar en la búsqueda de soluciones.

Reed Jobs tenía 12 años cuando Steve Jobs enfermó

Steve Jobs, fundador de Apple, recibió un diagnóstico de cáncer de páncreas en 2003. Su hijo Reed tenía 12 años entonces. El empresario murió ocho años después, en 2011, a los 56 años.

Esa experiencia llevó a Reed Jobs a interesarse por el cáncer y a financiar compañías dedicadas a combatir la enfermedad. “Empecé a trabajar en el cáncer cuando mi padre enfermó, y muchas personas se sienten motivadas por una razón familiar”, afirmó en declaraciones a la sección Term Sheet de Fortune.

La muerte de Steve Jobs convirtió una vivencia familiar en una motivación profesional para su hijo. El objetivo que plantea no se limita a acompañar la investigación, sino a contribuir a que el cáncer deje de ser mortal para más pacientes.

La trayectoria del fundador de Apple ya había quedado marcada por el diagnóstico. En 2005, durante su discurso de graduación en la Universidad de Stanford, relató que los médicos le comunicaron inicialmente que podía padecer un tipo de cáncer incurable y que su expectativa de vida podía ser de tres a seis meses.

El diagnóstico cambió la visión de Steve Jobs

Jobs explicó ante los estudiantes que recibió el consejo de volver a casa y poner en orden sus asuntos personales. Para él, aquello significaba intentar comunicar a sus hijos, en pocos meses, lo que esperaba decirles durante la siguiente década.

Más tarde, nuevos estudios determinaron que el tumor era de un tipo poco común que podía tratarse mediante cirugía. Jobs fue intervenido y superó ese episodio, aunque reconoció que fue la vez que estuvo más cerca de la muerte.

“Recordar que voy a morir es la herramienta más importante que encontré para ayudarme a tomar grandes decisiones en la vida”, dijo en Stanford. Esa idea se convirtió en una de las frases más conocidas de su visión sobre el tiempo, el miedo y las decisiones personales.

El fundador de Apple sostuvo que la conciencia de la mortalidad podía reducir el peso del orgullo, el temor al fracaso y la presión social. Esa experiencia no evitó que la enfermedad siguiera presente en su vida, pero redefinió la forma en que habló sobre sus prioridades.

Reed Jobs menciona vacunas y medicamentos GLP-1

Reed Jobs también se mostró interesado en las vacunas experimentales contra el cáncer. Sin embargo, en sus declaraciones destacó el posible impacto de los medicamentos GLP-1, utilizados para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad.

El GLP-1 es una hormona que el intestino libera después de comer. Los agonistas de GLP-1 son medicamentos sintéticos que imitan esa hormona. Jobs los describió como algunos de los fármacos más impactantes creados hasta ahora.

Según explicó, estos tratamientos podrían ayudar en la prevención al reducir la obesidad, una condición asociada con un mayor riesgo de 13 tipos de cáncer, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Jobs planteó que los GLP-1 pueden tener efectos más amplios que el control del peso, con posibles beneficios para personas con cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones. Su afirmación se sitúa dentro de una discusión mayor sobre el alcance que estos medicamentos pueden tener en la salud pública.

La experiencia de Reed Jobs muestra cómo una pérdida familiar puede impulsar iniciativas vinculadas con la ciencia y la salud. Su caso también recuerda que la lucha contra el cáncer reúne distintas estrategias: prevención, tratamientos, investigación y financiamiento.

Fuente: infobae.com

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