Bolivia inició una nueva etapa en el abastecimiento de combustibles después de eliminar la subvención al diésel y elevar su precio de 9,80 a 17,95 bolivianos por litro, un incremento superior al 80% que comenzó a repercutir sobre los costos del transporte y abrió negociaciones para actualizar los fletes.El cambio adquiere especial relevancia para la logística boliviana porque el país importa alrededor del 95% del diésel que consume y arrastra dificultades de abastecimiento desde 2024. La reacción alcanzó rápidamente al transporte de combustibles: los cisterneros anunciaron inicialmente la suspensión de las operaciones, aunque posteriormente acordaron mantenerlas mientras continúan las conversaciones con el Gobierno sobre los nuevos costos.Un nuevo precio atado al costo de importaciónEl cambio quedó establecido mediante el Decreto…
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