Durante las últimas semanas, El Niño ocupó buena parte de la agenda pública en la Argentina, pero casi siempre desde el mismo ángulo: cuánto va a llover, qué cultivos conviene adelantar o atrasar, qué lotes corren riesgo de anegarse. Es una mirada necesaria y viene acompañada de un trabajo serio de organismos técnicos y del propio sector agropecuario. Pero deja afuera una pregunta que las empresas argentinas, más allá del campo, no pueden seguir postergando: ¿qué va a pasar con el camión que no puede salir de un lote inundado, con el puerto que retrasa el embarque, con la planta cuya generación depende de una represa, con el centro de datos que se moja?El fenómeno que se viene no es…
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Fuente: lanacion.com.ar






