El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, pidió este jueves el arresto de los líderes de los partidos árabes, que lograron fuertes avances en las elecciones de esta semana, por su supuesta implicación en “dinero catarí”.
“El Shin Bet debe ordenar, esta misma mañana, el arresto de los líderes de los partidos árabes sospechosos de estar implicados en el dinero catarí, y de todos los demás sospechosos en el caso, incluidos miembros de los Hermanos Musulmanes y sus afiliados, siempre que haya fundamentos legales para detenerlos”, escribió en X.
El Shin Bet es el servicio de seguridad interna de Israel, y Qatar es el país donde vive la cúpula de Hamas.
La investigación
El pedido de Ben Gvir se produce después de que el juez Noam Sohlberg, que preside el Comité Central de Elecciones, ordenara al jefe del Shin Bet, David Zini, investigar “sospechas de financiamiento extranjero y soborno electoral por entidades extranjeras”. Sohlberg escribió que le presentaron “sospechas graves” de influencia ilegal con dinero de actores externos “que actúan contra el interés de Israel”, pero aclaró que “no puede dar fe de la naturaleza de esas sospechas”, y dio al Shin Bet una semana para informar.
Según el Canal 12, el Shin Bet presentó información “excepcional por su gravedad”, sobre grandes sumas que habrían llegado de Qatar, en parte por canales usados antes para financiar el terrorismo, para aumentar la participación árabe. Medios en hebreo informaron que el Likud cree que Qatar es la fuente, y otros mencionaron también a Turquía.
Esta mañana, la policía detuvo a cuatro activistas de Raam, uno de los dos partidos árabes, por un presunto plan para pagar votos, el mismo que llevó a arrestar a tres hombres beduinos el día de la elección. Raam dice que son activistas del partido y niega las acusaciones, y un funcionario policial dijo al Canal 12 que el caso no está relacionado con la investigación del Shin Bet.
Antes, la policía había desestimado la denuncia del Likud de que la elección fue “robada” por no tener “pruebas que la respalden”, y luego el comisario Daniel Levy prometió investigar “a fondo” cualquier denuncia.
Reacciones
Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, pidió que el Shin Bet interrogue “hoy” a los líderes árabes. El Likud habló de “Raamgate” y de una “islamización de Israel”, y dijo que ningún partido sionista debe cooperar con Raam ni con la Lista Conjunta.
El líder opositor Gadi Eisenkot pidió investigar cada denuncia, pero advirtió que no se permita “a actores políticos” usar la situación para influir en la fecha de jura de la nueva Knesset.
Avigdor Liberman, cuyo partido integra el bloque de Eisenkot, calificó la carta de Sohlberg de “dramática y sin precedentes” y reiteró que no integrará un gobierno “con Bibi ni con Tibi”, en referencia a Netanyahu y al legislador árabe Ahmad Tibi. Sami Abu Shehadeh, presidente de Balad, uno de los partidos de la Lista Conjunta, acusó a Netanyahu de armar un relato para justificar el rechazo del resultado, con una “calumnia racista”, y dijo: “Perdieron. Váyanse a casa”.
Con todas las urnas contadas y los sobres dobles en recuento, el bloque de Netanyahu tiene 53 escaños, el de Eisenkot, 48, y los partidos árabes, 19: 12 la Lista Conjunta y 7 Raam. Se necesitan 61 de 120, y la oposición solo los alcanza con el apoyo, dentro o fuera del gobierno, de los partidos árabes.
Fuente: infobae.com














