Día de las Almas en Jujuy: qué se recuerda el 1 y 2 de noviembre, cómo preparar las ofrendas y cómo será la atención en los cementerios.
Los cementerios municipales de San Salvador de Jujuy, El Salvador y Nuestra Señora del Rosario, abrirán de 7:00 a 19:00 horas los días 1 y 2 de noviembre para recibir a los visitantes en el Día de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Se dispuso un operativo coordinado que incluye misas, control de puestos de flores y recomendaciones sanitarias y de convivencia, como el uso de arena en los floreros para evitar mosquitos y la prohibición de bebidas alcohólicas.
Por otro lado, el director del área, Cristian Alancay, advirtió que las necrópolis se encuentran totalmente saturadas y sin espacio para nuevas parcelas desde la pandemia de Covid-19, limitando las inhumaciones a quienes ya poseen sepulturas o nichos familiares. Además, señaló la falta de un crematorio operativo en la provincia, cuyo proyecto está suspendido en la Justicia, por lo que actualmente es necesario trasladarse hasta Salta para realizar cremaciones, según detalló El Tribuno.
Cada 1 y 2 de noviembre, Jujuy revive una de sus tradiciones más arraigadas: el Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos, también conocido como el Día de las Almas. Hay asueto administrativo y en el ámbito de la Educación. Según las creencias populares de la región andina, durante estas jornadas las almas de los seres queridos fallecidos regresan espiritualmente a los hogares donde vivieron para reencontrarse con sus familias. La costumbre combina creencias ancestrales de los pueblos originarios con prácticas del catolicismo y se transmite de generación en generación.
Qué significa cada día
El 1 de noviembre se celebra el Día de Todos los Santos y es la jornada en la que las familias preparan las mesas de ofrendas para recibir a sus difuntos. Se colocan fotografías, velas, flores, alimentos y bebidas, además de los platos que más disfrutaban quienes ya no están. El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, está dedicado especialmente a recordarlos, rezar por sus almas y despedirlas simbólicamente. En muchas localidades jujeñas, las familias también visitan los cementerios para llevar flores, encender velas y compartir oraciones.
Qué se coloca en la mesa de las ofrendas
Uno de los elementos centrales de esta tradición son los panes con distintas formas, conocidos como ofrendas o turkos, ofrendas a las que regionalmente se le suman empanadillas con dulce de cayote, hojas de coca y panes con forma de botella de vino. Las escaleras representan el camino de las almas entre ambos mundos; las palomas se vinculan con el Espíritu Santo; las cruces, con la fe cristiana, y los angelitos, con la protección y el acompañamiento espiritual. También se preparan figuras humanas y animales que pueden representar al difunto, sus actividades o sus gustos. La mesa suele completarse con comidas regionales, frutas, dulces, bebidas, agua, hojas de coca y, en algunos casos, cigarrillos, según las preferencias de la persona homenajeada.
Una tradición de encuentro familiar y comunitario
La preparación de las ofrendas comienza días antes y convoca a familiares y vecinos que colaboran con la elaboración de los panes, la comida y el armado del altar. En algunas casas se encienden velas y sahumerios, se colocan imágenes religiosas y se comparte un momento de oración y recuerdo. La tradición también contempla recibir a quienes se acercan para acompañar a la familia, rezar y rendir homenaje a los fallecidos. En Jujuy, estas prácticas tienen una presencia especial en la Quebrada, la Puna y otras localidades de la provincia, aunque cada familia conserva sus propias formas de celebrar.
Cómo se despide a las almas
Según la costumbre, las almas permanecen junto a sus seres queridos durante un tiempo simbólico y el 2 de noviembre llega el momento de despedirlas. Después de las visitas al cementerio y las oraciones, las familias levantan la mesa y reparten las ofrendas entre quienes participaron de la celebración. Compartir los alimentos representa un gesto de reciprocidad, unión y continuidad de los vínculos familiares. Más que una ceremonia marcada únicamente por la tristeza, el Día de las Almas es una oportunidad para mantener viva la memoria de quienes fallecieron, recordar sus gustos y costumbres y transmitir ese legado a las nuevas generaciones.
Fuente: quepasajujuy.com.ar














