Un poni de 38 años, emúes en camino y más de 40 animales rescatados conviven con Amanda Seyfried en su granja del norte del estado de Nueva York, una propiedad histórica que la actriz transformó en un santuario sin fines de lucro registrado bajo la categoría 501(c)(3) del código fiscal estadounidense.
La protagonista de Mamma Mia! y Mean Girls, de 40 años, dejó claro en múltiples entrevistas a lo largo de los últimos meses que esta vida rural no es un capricho pasajero, sino una decisión meditada que tomó mucho antes de formar una familia y que hoy considera indispensable para su salud mental.
La actriz adquirió la propiedad, construida en la década de 1930 en la región de los Catskills, en 2013, cuando aún estaba en pareja con el actor Thomas Sadoski.
En una entrevista con The Wall Street Journal publicada en marzo de 2025, Seyfried describió el flechazo inmediato que sintió al ver la casa por primera vez: “Me enamoré de la mampostería rústica de la casa principal y de la pérgola que separa la casa del garaje independiente”, relató.
La vivienda original era pequeña, por lo que la pareja la amplió para añadir una cocina y reconvirtió los establos en refugios para caballos, patos, gallinas, pavos reales, cabras y otros animales rescatados.
En la actualidad, la granja alberga más de 40 animales, entre los que se cuentan seis caballos, un poni, un burro llamado Gus, varias cabras, patos, gatos y perros. Según reveló recientemente a WWD, próximamente sumará emúes al santuario, para lo cual está instalando una cerca especial de entre 2,1 y 2,7 metros (7 a 9 pies) de altura, necesaria para contener el salto vertical de estas aves.
“Cuando digo que es un rescate, es un rescate en toda regla”
En enero de este año, durante una entrevista con Vogue, la actriz ofreció detalles sobre el funcionamiento de la propiedad. “Cuando digo que es un rescate, es un rescate en toda regla; es mi sueño”, afirmó. Aunque cuenta con un cuidador que la asiste en la administración diaria, Seyfried se involucra de forma directa en las tareas de la granja.
Los caballos que llegan al santuario, explicó, casi siempre traen historias complicadas: problemas físicos, edad avanzada o traumas. Rara vez los monta; prefiere, según sus propias palabras, “abrazarlos desde el suelo”.
En noviembre de 2025, la actriz abrió las puertas de su propiedad para un segmento del programa CBS Sunday Morning en el que mostró su rutina matinal. Sus días comienzan alimentando a las cabras y los caballos, incluido Cliff, su poni de 38 años.
A pesar de las dificultades que impone el crudo invierno neoyorquino —durante una tormenta de hielo, la familia tuvo que abandonar la casa y refugiarse en el establo de los caballos, el único edificio con un generador en funcionamiento—, Seyfried aseguró que esa responsabilidad la mantiene centrada.
“Me encanta porque nada más importa. Necesitan comer. Es una responsabilidad que me mantiene concentrada en lo importante”, dijo ante las cámaras del programa.
La granja como refugio frente al ritmo de Hollywood
La decisión de establecerse en el campo precedió a la maternidad y a la consolidación de su carrera. En una entrevista con Forbes publicada en 2024, Seyfried explicó que se mudó al norte del estado mucho antes de tener hijos y que permanecer allí fue la mejor elección para preservar su privacidad y su contacto con la naturaleza. “Ofrece una vida más equilibrada que la ciudad”, afirmó, y calificó la mudanza como “fundamental para mi salud mental”.
La tranquilidad del entorno rural le permite, según añadió, sobrellevar “la gran energía de los eventos de prensa y la vida en el plató”.
En el segmento de CBS Sunday Morning, fue más directa al referirse a Hollywood: “Es un lugar muy complicado, con muchas personalidades distintas y mucha gente que trabaja de una manera que no necesariamente lo convierte en un lugar seguro. Esto es exactamente lo que siempre he querido”.
Separación de Sadoski y una carrera en pleno auge
En septiembre de este año, Seyfried y Sadoski anunciaron en un comunicado conjunto publicado por la revista People que habían puesto fin a su matrimonio de nueve años.
“Hemos estado separados durante un tiempo y ha demostrado ser la decisión correcta para nosotros y nuestra unidad familiar. Nos tenemos el uno al otro para siempre, y eso es BUENO”, expresaron. La expareja tiene dos hijos en común: Nina, de 9 años, y Thomas, de 6, quienes continúan viviendo en la propiedad.
Mientras consolida su santuario, la carrera de Seyfried atraviesa uno de sus momentos más prolíficos. En 2025, protagonizó The Housemaid, que recaudó más de USD 440 millones en taquilla mundial, y recibió nominaciones al Globo de Oro y al Critics’ Choice Award por The Testament of Ann Lee.
Este año participa en el documental de Nathan Fielder You Can See Everything, donde retoma su interpretación de Elizabeth Holmes, y presenta en festivales The Life and Deaths of Wilson Shedd, dirigida por Tim Blake Nelson. En su agenda figuran además la película animada Steps, en la que da voz a Cenicienta, y Octet, el musical dirigido por Lin-Manuel Miranda.
En la Gala del Museo de la Academia, celebrada el 17 de octubre en Los Ángeles, Seyfried dijo a The Hollywood Reporter que dar entrevistas le resulta difícil en este momento, aunque “por una buena razón”. Ante la insistencia sobre los temas que sí estaba dispuesta a abordar, ofreció una lista reveladora: emúes, Halloween, tarta de manzana, aceitunas y sidra artesanal.
Fuente: infobae.com














