Alexa Cecilia Téllez tenía 28 años, la mirada puesta en el futuro y un firme propósito en el corazón cuando dejó su natal Tipitapa: construirle una casa a su madre, Danelia Téllez, en Nicaragua. Como miles de jóvenes migrantes, cruzó el Atlántico en busca de mejores oportunidades, estableciéndose en España para trabajar incansablemente. Sin embargo, detrás de las jornadas de esfuerzo y el estrés diario, una amenaza invisible silenciaba sus sueños. Durante meses, los punzantes dolores de cabeza se volvieron parte de su rutina. Alexa atribuía el malestar al cansancio y a la carga laboral. Aunque buscó respuestas médicas en repetidas ocasiones, las evaluaciones iniciales apuntaron a desequilibrios hormonales y, posteriormente, a migrañas. Jamás le realizaron un estudio profundo de…
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