Durante siglos, monjes budistas cultivaron en Asia una pequeña fruta verde que usaban para aliviar resfríos y dolores de garganta. Hoy, ese mismo fruto llegó a Argentina con otro propósito: el extracto de fruto del monje endulza hasta 200 veces más que el azúcar, no aporta calorías y acaba de obtener el visto bueno oficial para integrarse al mercado local de alimentos y bebidas.La planta Siraitia grosvenorii, conocida internacionalmente como fruta del monje o luo han guo, concentra en sus compuestos naturales —los mogrósidos— un poder endulzante extraordinario sin impacto glucémico. Su dulzor no proviene del azúcar, sino de estas moléculas que el organismo no procesa como carbohidratos, lo que la convierte en una alternativa de alto interés para personas…
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