En el inicio de la primavera de 2026 hay dos realidades que tienen como protagonista a Axel Kicillof. La primera es que su candidatura a presidente está instalada y sostenida por un armado político que, lentamente, intenta expandirse a nivel federal. La segunda es que su distancia con Cristina Kirchner es cada vez mayor. Al límite que en el kicillofismo creen que el año que viene deberá existir una negociación que incluya al cristinismo, pero nadie es capaz de asegurar que se pueda llegar a un acuerdo. El acto del último sábado en Avellaneda le sirvió a Kicillof para dejar en claro lo que el arco político ya sabe y lo que el universo más despolitizado, a esta altura del…
Fuente: ver publicación original.
Fuente: infobae.com






