En Buenos Aires no existe, por ahora, una mesa de coordinación electoral entre el PRO y La Libertad Avanza. Ambos espacios construyen por separado su propio volumen, pero sus integrantes conversan a diario con la convicción de que dar la pelea por la provincia será difícil aún con la derecha unificada, pero imposible en un escenario de fragmentación.
El PRO de Cristian Ritondo se apoya en atributos partidarios muy valorados y necesitados. El armado territorial amarillo es el factor principal a destacar: una militancia por convicción que al espacio le llevó años construir y que LLA no tiene, dado que los acercamientos a la fuerza libertaria suelen estar motivados por contraprestaciones, ya sean económicas o de cargos.
En el último tiempo, La Libertad Avanza de Sebastián Pareja intensificó los encuentros, espacios de debate y discusión violetas: reuniones de juventud, jornadas de afiliación, mítines de concejales y la presentación de propuestas en contra de las tasas municipales o por municipios inteligentes. Pero, para el PRO, todos esos movimientos no alcanzarán para consolidar una estructura en cuestión de meses.
Pero no es el único atributo amarillo. El poder de daño aparece como otro de los factores clave: no hace falta demasiado, con conseguir un candidato que pueda sacar cinco puntos alcanza para complicar el sueño bonaerense de LLA. Uno de esos nombres podría ser, por caso, el de Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredón. Pero la intención es no llegar a esa instancia.
Diego Santilli, el candidato en común de ambos partidos, apuesta por la unidad en la provincia y también en la Ciudad. Como en tierras porteñas, más allá de los fuegos artificiales, el acuerdo parece estar sobre la mesa como la posibilidad más concreta de retener la CABA en manos amarillas, del otro lado de la General Paz no existen tantos ruidos internos en el PRO.
Aseguran que Soledad Martínez, un alfil de Jorge Macri e intendenta de Vicente López, trabaja en sintonía con Ritondo. Pablo Petrecca, senador provincial, era una de las figuras ligadas a Martínez para asomar la cabeza y amagar con una candidatura propia en la provincia. Una idea diferente a la sostenida por el presidente del partido, tendiente a un acuerdo con LLA.
Todos estos son factores preliminares de una negociación final que llegará con el correr de los meses y que se suman a la ya contada pretensión amarilla de que los candidatos que se presenten en cada municipio sean los que mejor miden, con encuestas en la mano, confiando en las gestiones actuales del PRO para retener las intendencias en juego.
Con esa lógica, las conducciones del PRO vienen marcando la importancia de tener un candidato a alcalde en cada municipio en el que sea posible, en todo el país. Puntualmente en Buenos Aires, desde Próximo Paso analizaron que “para gobernar la Provincia no alcanza con prometer. Hay que estar preparado, tener experiencia y demostrar resultados”, por lo que “es el tiempo de los intendentes” porque “conocen la realidad de la gente, gestionan todos los días y saben cómo transformar los problemas en soluciones”. Porque “la experiencia se demuestra con hechos”.
Para avanzar en la construcción, hace dos semanas Ritondo inauguró una serie de ciclos de coordinación territorial del partido, con legisladores bonaerenses, nacionales e intendentes del PRO con la intención de construir una agenda legislativa coordinada entre ambos niveles y fortalecer el trabajo conjunto con el 2027 en el horizonte. La semana pasada, el encuentro reunió a intendentes, concejales, consejeros escolares y referentes de la Primera Sección Electoral, y este lunes lo harán con los de la Segunda Sección Electoral de la Provincia.
En ese marco, todavía no hubo contactos formales con el radicalismo que conduce Emiliano Balbín, secretario legislativo del bloque de la UCR + Cambio Federal en la provincia de Buenos Aires. Más allá de conversaciones propias del ámbito parlamentario, no se avanzó con charlas por futuros acuerdos electorales. El dirigente está enfocado en la reconstrucción del partido.
Sin embargo, la intención es lograr la alianza opositora más amplia posible, con el kirchnerismo como límite. En esa lógica ingresa un entendimiento entre La Libertad Avanza y el PRO, aunque esa es una definición que, en definitiva, deberá tomar la Convención partidaria provincial el año que viene, teniendo en cuenta la existencia de sectores del radicalismo que se niegan a concretar un acercamiento con los violetas.
Fuente: eldestapeweb.com














