La organización operaba bajo un nombre de fantasía y difundía sus servicios de caza a turistas extranjeros en una página web, redes sociales, un foro internacional de zafaris y plataformas de subastas. La propuesta incluía alojamiento, traslados, guiadas de caza en distintos establecimientos y gestiones aduaneras para sacar los “trofeos”. Para ello había también un servicio de taxidermia en talleres que, según la justicia, eran clandestinos.Los cotos estaban en provincia de Buenos Aires y Santiago del Estero. Llegaron a encontrarse animales en pésimas condiciones que eran “guardados” hasta la llegada de los turistas. En Santiago del Estero la Justicia los rescató vivos, confinados en condiciones precarias para “facilitar” la caza. En allanamientos se secuestraron restos de pumas, pecaríes de collar,…
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