Hay un momento, antes de llegar a San Antonio de Areco, en que por la ventana se mete el campo. Un campo chato, verdísimo, infinito: “vértigo horizontal”, describía Borges. A mí me da, más bien, amplitud, espacio, aire. Todo, ahí nomás de Buenos Aires.Así se llega, así llegamos a San Antonio de Areco en un micro cargado de gente de la Academia de Letras. Van a dar una conferencia porque se está cumpliendo un siglo de la publicación de Don Segundo Sombra, la novela que Ricardo Güiraldes sacó un año antes de morir, a los 41 años. Y Don Segundo Sombra empieza acá, justo acá.“En las afueras del pueblo, a unas diez cuadras de la plaza céntrica, el puente viejo…
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