Una palta con la cáscara rota, muy blanda o con humedad exterior puede anticipar un problema de calidad. Revisar el estado antes de comprarla ayuda a evitar piezas golpeadas, sobremaduras o deterioradas por dentro.La textura es una de las señales más útiles, aunque debe interpretarse según el momento en que se planea consumir la fruta. Una palta firme puede necesitar días de maduración. Otra que cede apenas ante una presión suave suele estar lista. En cambio, una pulpa que se hunde con facilidad o una cáscara con zonas excesivamente blandas ameritan dejarla en el comercio.La firmeza y cáscara orientan la compraLa nutricionista registrada Alyssa Pike explicó a EatingWell que una palta extremadamente blanda o pastosa puede estar sobremadura o en…
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