El mercado laboral a menudo premia la productividad extrema, pero Shoji Morimoto demostró que el valor personal reside en el lugar menos pensado. En 2018, este hombre recibió una crítica directa de su superior: su falta de iniciativa resultaba prescindible para la empresa. Aquel despido, lejos de hundirlo, marcó el inicio de una transformación radical. Morimoto decidió convertir esa supuesta carencia en un servicio profesional. Hoy, a sus 41 años, factura 90.000 dólares anuales por un concepto simple: acompañar a personas que requieren presencia humana sin exigencias de interacción profunda.El fenómeno nació en la red social X, donde Morimoto publicó un anuncio donde se presentaba como una persona capaz de alquilarse para realizar tareas mínimas. El hombre buscaba ofrecer compañía…
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Fuente: lanacion.com.ar






