La acumulación de tareas, las interrupciones digitales y la falta de descanso pueden afectar la atención durante la jornada. Frente a ese escenario, una serie de hábitos cotidianos pueden ayudar a reducir la fatiga mental y a sostener la energía disponible para actividades que exigen concentración.La fatiga mental suele manifestarse con dificultades para seguir una lectura, retener información, tomar decisiones o terminar tareas que antes resultaban manejables. También puede alterar el ánimo y favorecer una sensación de agotamiento físico, aun cuando la exigencia principal haya sido cognitiva.El problema no se resuelve siempre con dormir unas horas más. La organización de la jornada, la exposición a las pantallas, las pausas y la alimentación influyen en la recuperación. Una revisión de estudios…
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