El presidente Donald Trump dedicó buena parte de la primera visita de Estado de Xi Jinping a Estados Unidos en once años a mostrarle sus obras de construcción favoritas en la Casa Blanca, entre ellas un helipuerto de granito recién terminado y el gigantesco esqueleto de hormigón de un salón de baile todavía en obra.El mandatario chino llegó a Washington en medio de una agenda cargada de tensiones: la inteligencia artificial sin control, Taiwán, la disputa arancelaria y la guerra en Irán, país con estrechos lazos económicos con Beijing. Tras 90 minutos de conversación en el Despacho Oval, Trump condujo a Xi hasta el jardín sur, donde su helicóptero Marine One aguardaba estacionado sobre la nueva superficie de granito.La cumbre…
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