El presidente, Javier Milei, sigue haciendo silencio de radio sobre los resultados de las elecciones en Brasil y continúa sin reconocer oficialmente la victoria de Lula da Silva frente a Flávio Bolsonaro. Así quedó plasmado luego de la reunión de Gabinete que Milei mantuvo con sus ministros este lunes por la mañana en Casa Rosada, la primera que se realiza en tres semanas.
Fuentes de la Casa de Gobierno aseguraron que, durante el encuentro, no se mencionó en ningún momento el resultado de los comicios que consagraron a Lula para un cuarto mandato.
De este modo, el Gobierno sigue sin pronunciarse oficialmente sobre el triunfo del líder del PT, ya sea para reconocerlo o para impugnarlo. A la falta de un comunicado de la Cancillería, o de algún posteo de Pablo Quirno, se le suma que el mismo Milei tampoco posteó nada al respecto en sus redes. Al momento de publicada esta nota, su último tuit propio seguía siendo del domingo a las 17:27, antes de que terminaran de cerrar las urnas en Brasil tras la prórroga concedida por el Supremo Tribunal Federal a pedido de Lula.
La única reacción del Presidente fue repostear, en su cuenta de X, el comentario de un legislador porteño libertario, Juan Fernández, que cuestionó la supuesta tendencia antimercados de Lula: «Al zurdo promedio no le hace ruido: votar al mismo candidato que los presos. Y que cuando ese candidato gana, su moneda, la bolsa y los bonos soberanos se pulverizan. Para que les haga ruido deberían atar cabos. Pero si los ataran, no serían zurdos. Poético».
Las menciones directas o explícitas brillan por su ausencia. Con todo, pese a lo que aseguró la Casa Rosada, en la reunión de Gabinete Milei sí consideró conveniente mencionar que «no vamos a corrernos ni un milímetro de las ideas de la libertad”, y agregar que “cambiar el rumbo para ganar elecciones es inmoral, injusto, un error técnico y una grave afrenta a la credibilidad y reputación que se creó en estos años”. Cualquier relación con la reafirmación de la centroizquierda en la principal potencia regional es pura coincidencia.
Aún más insólito, durante el encuentro con los ministros el Presidente se refirió al contexto internacional, pero para abordar «la contracción de la oferta global derivada de los conflictos bélicos en Irán y Ucrania» y sus «presiones alcistas sobre los precios y las tasas de interés». Sobre el desplome de los mercados brasileños y su arrastre sobre los activos argentinos, o sobre los efectos de la depreciación del real en la competitividad y las reservas argentinas, aparentemente no hizo falta conversar.
Al contrario, Milei hizo como si no ocurriera nada y, antes del inicio de la reunión, salió brevemente al balcón con varios de sus ministros para saludar a un grupo de alumnos que realizaba un paseo por la Plaza de Mayo. Ni siquiera se privó de realizar efusivamente el «six, seven» con ellos, evitando mostrar caras largas por el impacto de la inesperada derrota de su candidato.
Durante el encuentro, el Presidente también ratificó la intención de avanzar con la reforma electoral (que incluye la eliminación de las PASO), la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la Ley de Patentes.
Estuvieron presentes el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y todos los ministros menos el de Defensa, Carlos Presti (de viaje), además de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el vocero presidencial, Adrián Ravier; la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, María Ibarzabal Murphy; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; el asesor presidencial, Santiago Caputo; y el secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández. Patricia Bullrich, jefa del bloque de LLA en el Senado, faltó a último momento por motivos personales, afirmó el Gobierno.
De este modo, Argentina es el único país sudamericano que todavía no reconoció el triunfo de Lula da Silva en Brasil, algo que no tuvieron problema en hacer personalmente los presidentes José Antonio Kast en Chile, Abelardo de la Espriella en Colombia y Keiko Fujimori en Perú.
Aunque, a diferencia de esos tres países, Argentina se encuentra ya en plena crisis diplomática con Brasil, luego del retiro del embajador brasileño tras los insultos de Milei a Lula a inicios de agosto. Precisamente, cuando el mandatario argentino se hizo presente en el acto de lanzamiento de campaña del Partido Liberal bolsonarista.
Se trata, evidentemente, de un acto de alineamiento total con la postura de Flávio Bolsonaro, quien ayer desconoció la reelección de Lula (con la excusa de un mal manejo en relación a la prórroga de dos horas otorgada por el STF brasileño), y adelantó que impugnará judicialmente el resultado.
Aunque, en última instancia, el alineamiento de Milei vuelve a ser con Donald Trump, ya que Estados Unidos, plegándose al bolsonarismo, tampoco reconoció hasta el momento la reelección del presidente brasileño.
Trump, tras varios momentos de tensión y distensión con Lula, no tardó demasiado en felicitar a Bolsonaro por su victoria en la primera vuelta del 4 de octubre. Ahora, en cambio, parece tomarse su tiempo.
Para sorpresa de nadie, tampoco Israel reconoció la victoria del líder del PT. Al contrario, su canciller, Gideon Saar, se limitó este lunes a recordar que Lula acusó al país de cometer un genocidio en Gaza y destacó que Flávio Bolsonaro es un «amigo» de su nación.
La derrota de la ultradercha brasileña no es auspiciosa para el premier israelí, Benjamin Netanyahu, quien mañana irá a elecciones para renovar su mandato una vez más. Milei no tiene la misma urgencia política, pero el deterioro del vínculo diplomático con el principal socio comercial argentino no para de acrecentarse.
Fuente: eldestapeweb.com














