La noche anterior a la batalla, que todos suponían funesta y con los peores presagios, un grupo de oficiales argentinos se reunieron a cenar en la carpa del tucumano Caupolicán Molina, 33 años, uno de los médicos cirujanos del ejército que se había ganado el afecto de Bartolomé Mitre luego de haber atendido a su hermano Emilio. Estaban Juan Bautista Charlone, 45, jefe de la Legión Militar; Manuel Fraga, 33, jefe del 4° de infantería de línea; José Arredondo, 35, a cargo de la segunda columna; Manuel Rosetti, 33, jefe del 1° de infantería de línea; Alejandro Díaz, 31, jefe del 3°; Francisco Paz, 21, del 12° de infantería; Luis María Campos, 28 y José Ignacio Garmendia, de 25 años.Era…
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