Desde muy chica Lucía Muello, la revelación del boxeo argentino en los Juegos Suramericanos efectuados recientemente en Santa Fe, luchó por su autonomía absoluta; con una rebeldía productiva que mantuvo como pudo desde sus doce años, en el caliente contorno de Libertad, Merlo. Sabía que sus trabajos en panaderías, reposición en supermercados chinos o venta de “lo que sea” le permitían sobrevivir al día, pero sin garantizarle los dos objetivos que una adolescente, a esa altura, le reclama a la vida: felicidad y solvencia. No tenía al boxeo en mente hasta que lo descubrió en el gimnasio de los Ledesma, en Merlo. Sin embargo, con el paso del tiempo, pudo deducir que ese sería su camino para realizar de sus…
Fuente: La Nación — Internacionales — ver publicación original.
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