Luis Darío Calvo irrumpió en la primera de un Boca repleto de figuras, entre las que se destacaban Diego Armando Maradona y Claudio Caniggia. Su aparición repentina, en 1995, le otorgó frescura al “Xeneize”, que por aquellos años estaba a las puertas de su mejor época como institución.
Sin embargo, cuando todo parecía ser color de rosas, Calvo comenzó a padecer una enfermedad silenciosa que destruye por dentro: la depresión. Con la ayuda de profesionales y sus seres queridos, logró salir adelante y se reinventó fuera del campo de juego. En la actualidad, esta próximo a ingresar a la Universidad de Hurlingham para comenzar con la carrera de kinesiología.
La vida de Luis Darío Calvo
Calvo, a sus 48 años, sigue ligado al fútbol y a su amado Boca Juniors. Terminó la secundaria y hace el ingreso a Kinesiología en la Universidad de Hurlingham, con el objetivo de regresar al club de sus amores desde otro rol.
Aunque ya no juega profesionalmente, sigue activo en partidos amateurs y entrenando con amigos en San Miguel, rememorando el Sudamericano Sub-20 de 1997, donde fue campeón con Argentina.
Su paso por el fútbol
Calvo comenzó a vivir un sueño en 1995, cuando debutó en Boca con apenas 18 años. En aquella jornada, empató 2 a 2 frente a Deportivo Español. Durante tres temporadas disputó 19 partidos oficiales junto a figuras como Maradona, Juan Román Riquelme y Martín Palermo.
Después de su paso por el “Xeneize”, jugó en Rosario Central y Banfield en el ascenso, antes de dar el gran salto al extranjero: Grecia, Bolivia, Italia y El Salvador fueron algunas de sus escalas, jugando hasta 2008.
Pero su carrera sufrió un fuerte golpe a partir de 2005, cuando atravesó una depresión que lo alejó del fútbol. Con el respaldo de su familia logró superar esa etapa y hoy, a los 48 años, trabaja en una línea de colectivos en Buenos Aires, donde rememora sus bellos años como jugador del club de sus amores.







