Antes de enamorarse de Osvaldo Sabatini y formar una familia, Catherine Fulop estuvo casada con Fernando Carrillo entre 1990 y 1994. El público quedó encantado cuando los vio por primera vez en la pantalla chica con la telenovela Abigail (1988-1989) y el amor de ficción se convirtió también en una realidad. Sin embargo, aunque eran una de las parejas aclamadas de la época, su relación tuvo más de un escándalo. El propio actor reconoció que el día que se casaron por civil le fue infiel con otra mujer.
La relación de Carrillo y Fulop comenzó en 1988 y dos años después él consideró que estaba listo para casarse. “Cathy se quedaba en mi casa y a las 4 de la mañana me tenía que parar y conducirla a su casa para que amaneciera allí, lo que hacen las parejas jóvenes. Vamos a casarnos mejor”, relató el actor en una entrevista en 2019 con el ciclo El minuto que cambió mi destino (Imagen Entretenimiento). No hubo anillos porque en ese momento la palabra de ambos era suficiente. Aunque reconoció que la madre de Cathy expresó su preocupación, él, con 20 años, le aseguraba que era “un tipo muy maduro”.
“Yo me sentía muy enamorado, atraído, y quería ser independiente. Nos compramos un penthouse muy lindo. Y la verdad es que a los 20 años no entiendes de la vida. Te casás y al día siguiente se acabó la fiesta y dices: ‘¿Esto es todo?’. Sigo con los mismos problemas, angustias, preocupaciones. Entonces, sí, cometí un error allí después de la boda por civil…“, reconoció.
Frente a esto, el presentador Gustavo Adolfo Infante le preguntó sin vueltas: “¿Es cierto o es leyenda urbana que te casás con Cathrine Fulop y esa misma noche, regresando al apartamento, ocurre lo que debería ocurrir en una noche de bodas, pero no con la novia, sino con otra persona?”.
“El minuto que cambió mi destino”, respondió el actor venezolano y contó que, tras el casamiento por civil, que fue en la casa de la actriz, regresó con sus padres al edificio en el que vivía y se encontró de casualidad con su vecina del cuarto piso. “Carolina siempre me había gustado y yo a ella también. Guapísima, Carol. Nos atravesamos y nos tropezamos en el elevador. Y el elevador se paró entre el piso ocho y el nueve”, dijo y admitió que “sin culpa” detuvo la marcha y le atribuyó la situación a su edad, las hormonas y los tragos que había tomado: “Estaba recién casado, contento, eufórico. Dices: ‘Después de la semana que viene sí se acabó el jueguito, pero todavía me queda una semana libre’. Muy inmaduro”.
En ese sentido, reveló que él mismo le contó a Fulop la noche en la que se casaron por iglesia lo que había hecho: “Me sentía tan culpable, tan mal, tan sucio y la amaba profundamente”. Se sinceró porque pensaba que si a él lo hizo, también pudo haberle pasado a ella y quería que pudieran ser honestos. “Lo mismo que les pasa a los hombres les pasa a las mujeres, solo que ellas lo hacen mucho mejor que los hombres y nunca nos damos cuenta. Los hombres hacemos todo mal y siempre se dan cuenta. Por sacarme ese remordimiento y ese cargo de conciencia, el día de la boda le digo: ‘Vamos a comenzar de aquí en adelante una hermosa vida, limpia, sin mentiras, y todo lo que tengas que decirme, dímelo ahora o calla para siempre’”, argumentó.
Insistió en que se lo dijo para que ella o lo dejara o entendiera su deseo de empezar el matrimonio con “transparencia”. Sin embargo, aunque Fulop lo perdonó, no tuvo ninguna infidelidad propia que admitir. Estuvieron casados cuatro años más y Carrillo indicó que ella fue quien hizo pública la infidelidad.
Fuente: lanacion.com.ar














