Darío y Diego trabajan tranquilos mientras la vorágine porteña los rodea. Ellos cuidan el patrimonio de los vecinos preservando las 2.500 obras de arte que decoran las calles y plazas de la Ciudad.
Darío y Diego trabajan tranquilos mientras la vorágine porteña los rodea. Ellos cuidan el patrimonio de los vecinos preservando las 2.500 obras de arte que decoran las calles y plazas de la Ciudad.
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