La tasa de desempleo descendió del 4,2% al 4,1%, de acuerdo con los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales.
El crecimiento del empleo en los dos meses anteriores fue mayor a lo que se había informado inicialmente, con un total de 84.000 puestos de trabajo adicionales: la cifra de agosto se revisó al alza en 53.000, situándose en 186.000, y el incremento de septiembre fue de 60.000, frente a los 29.000 reportados anteriormente.
Las previsiones de consenso para octubre apuntaban a un aumento mensual de 65.000 empleos y una tasa de desempleo del 4,2%, según estimaciones de FactSet.
En términos interanuales, el crecimiento salarial se desaceleró al 3,1% desde una cifra revisada al alza del 3,2%. Los aumentos salariales de los estadounidenses se sitúan cerca de los niveles previos a la pandemia; sin embargo, la inflación no: los precios han subido con mayor rapidez en los últimos meses, impulsados por un choque energético derivado de la guerra.
Unas cifras de contratación mejores de lo esperado ofrecen cierto alivio a una economía que entra en una nueva etapa política tras la contundente victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato.
El costo de vida sigue siendo una gran preocupación para los hogares, mientras que los empleadores deben hacer frente a cambios demográficos, la rápida adopción de la inteligencia artificial, una inflación persistentemente elevada y la guerra con Irán. Además, un mercado laboral que parece saludable no se percibe necesariamente como tal desde la perspectiva de los trabajadores.
Los futuros bursátiles mostraron resultados dispares tras la publicación del informe de empleo. Los futuros del S&P 500 subieron un 0,2%, mientras que los del Nasdaq 100 avanzaron un 1,5%, recuperándose tras una fuerte venta masiva en el sector tecnológico el jueves. Por su parte, los futuros del Dow registraron un descenso de 450 puntos, equivalente a un 0,87%.
Fuente: cnnespanol.cnn.com














