Según el INDEC, es el conglomerado urbano con mayor desocupación de la región y en el país. El segundo, Ushuaia – Río Grande (Tierra del Fuego) con el 6,6 por ciento. Los ocupados demandantes de empleo treparon al 18,2%. A nivel general, el desempleo en Argentina alcanzó el 7,5%.
Los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) dados a conocer este miércoles respecto a la desocupación en la Argentina, mostraron una realidad preocupante para la ciudad de Río Gallegos, el único núcleo urbano medido en Santa Cruz.
En la capital provincial la desocupación trepó al 9,5% en el último cuatrimestre del año. En cantidad de personas, alrededor de 6 mil personas sin empleo. Es por lejos la más alta de la Patagonia.
A la capital de Santa Cruz le sigue el conglomerado Ushuaia – Río Grande (Tierra del Fuego) con 6,6 por ciento; Rawson – Trelew (Chubut) con 5,4 por ciento; y Comodoro Rivadavia – Rada Tilly con 4,7 por ciento.
La subocupación en Río Gallegos también dice mucho de la actualidad, es del 4,9 por ciento; mientras que llega al 18,2 por ciento la cantidad de personas ocupadas que buscan otro empleo (unas 12 mil personas), también por encima de la media nacional que es del 17 por ciento.
Si se compara con el segundo cuatrimestre del 2025, la desocupación en Río Gallegos se situó en un 6,2%, mostrando una reducción respecto al 7,1% registrado a fines de 2024. Es decir, en diciembre pasado el salto fue de casi 3 puntos porcentuales respecto a mitad del 2025.
Un dato nada menor, es que la desocupación en Río Gallegos es una de las más altas del país. De hecho, iguala la línea de partidos del Gran Buenos Aires y el Gran La Plata que también tienen 9,5 por ciento de desocupación.

El número se respalda por lo que se ha informado en los últimos meses. El año pasado, un informe del Observatorio de Economía de los Recursos Naturales advertía que entre enero de 2024 y junio de 2025 se habían destruido cerca de 26.000 empleos formales en la Patagonia. En Santa Cruz, la crisis de los hidrocarburos convencionales y la paralización de las represas (hoy próximas a reactivarse una de ellas), además del cierre diario de comercios por la caída del consumo, generaron una pérdida de empleo que no tiene registros ni siquiera en pandemia.
