EL CALAFATE, Santa Cruz.- Anteayer, con el regreso de una locomotora a Jaramillo, después de casi 50 años, hubo autoridades y promesas de reactivación productiva, pero también vecinos, de los pocos que todavía recuerdan el sonido del tren que entonces era a vapor: entre ellos estaba Justo Héctor González. Tiene 77 años, nació y vivió toda su vida en Jaramillo, y fue testigo directo de la última vez que el tren pasó por el pueblo, en 1978.“Yo vi pasar el último tren, estaba en la estación. El jefe de la estación Héctor Grant fue quien tocó la última campana”, recuerda González en diálogo telefónico con LA NACION. Él creció literalmente frente a las vías: sus padres tenían el Hotel Argentino…
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