Israel realiza este martes sus elecciones legislativas, en unos comicios que ponen en juego la continuidad de Benjamin Netanyahu y que Javier Milei sigue de cerca por su alianza política con el primer ministro israelí. La votación se desarrolla en un escenario de tensión regional, cuestionamientos internos y desgaste internacional, después de casi tres años marcados por la guerra en Gaza y la expansión de los enfrentamientos en Medio Oriente. La elección también adquiere relevancia para la política exterior argentina.
Milei convirtió su cercanía con Netanyahu y con el presidente estadounidense Donald Trump en uno de los ejes de su posicionamiento internacional. Sin embargo, el resultado llega después de un revés político para el mandatario argentino en Brasil, donde respaldó abiertamente la candidatura de Flávio Bolsonaro, derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva. El desenlace de las urnas israelíes será una nueva prueba para los dirigentes de la derecha internacional con los que Milei busca consolidar una agenda común.
Netanyahu, por su parte, necesita retener el respaldo parlamentario para continuar al frente del Gobierno. Netanyahu, cuestionado por las guerras y los fallos de seguridad El primer ministro llega a las elecciones en una posición compleja. Los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la posterior ofensiva israelí en Gaza y los enfrentamientos con otros actores regionales dejaron profundas consecuencias políticas y sociales.
La gestión de la seguridad nacional y las responsabilidades por los fallos que permitieron los ataques de 2023 se convirtieron en ejes de las críticas de la oposición. A ese escenario se suman las consecuencias diplomáticas de las operaciones militares, el deterioro de la imagen internacional de Israel y las divisiones internas sobre el rumbo del país. Netanyahu también enfrenta un juicio por corrupción, cargos que rechaza, mientras sus adversarios reclaman una investigación independiente sobre los errores de seguridad.
La disputa electoral enfrenta al bloque de derecha y religioso encabezado por el Likud, el partido de Netanyahu, con una oposición fragmentada que busca desplazarlo del poder. Las encuestas previas anticipan una elección ajustada y sin garantías de que alguno de los espacios consiga por sí solo los apoyos necesarios para formar Gobierno.
Fuente: c5n.com














